Puede que esta razón te haya dejado un poco descolocado, así que explicaremos a continuación a que nos referimos con esto. Cuando sufres uno o más episodios de impotencia y se empieza a pensar en este tema, se puede llegar a tener convencimiento que se padece disfunción eréctil, y entonces seas incapaz de lograr la erección. Intenta evitar que esto te suceda.
Implantes peneanos. Tres tipos de implantes se emplean actualmente para el tratamiento de la disfunción eréctil; todos ellos deben implantarse quirúrgicamente: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente cuando se implantan estos dispositivos. En el momento actual ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos. Son unos cilindros de silicona (sustancia no rechazada por el organismo), de estructura anatómica, dos de los cuales se introducen en los cuerpos cavernosos del pene y producen la rigidez necesaria para una buena y adecuada relación sexual. Existen diferentes vías y técnicas para implantar la prótesis; la intervención dura aproximadamente 45 minutos. Mediante una incisión de la piel de 3-4 cm en la parte inferior del pene y en la raíz del escroto, se llega a los cuerpos cavernosos, donde se colocan las dos prótesis correspondientes, con un porcentaje de complicaciones mínimo. Todo ello con anestesia local o regional. Al ser una cirugía poco agresiva, el postoperatorio no requiere cuidados especiales; el paciente puede abandonar la clínica entre 12 y 24 horas después de la intervención, y a las 3-4 semanas de adaptación se puede reiniciar la vida sexual sin dificultades en la erección.
Existe un preparado de alprostadilo en forma de Gel (Virirec®) que se aplica en la punta del pene (meato). Además, existe un mini-supositorio (MUSE®) que mediante un aplicador se deposita en el interior del conducto de la orina (uretra). Ambos medicamentos contienen alprostadilo que se absorbe en la uretra posteriormente pasa a los cuerpos cavernosos y son capaces de iniciar una erección. El efecto adverso más potente es escozor-quemazón uretral.
En estudios realizados en muchos países alrededor del mundo, se ha indicado que la disfunción eréctil afecta a más del 50% de hombres de más de 40 años. En España, en hombres mayores de 40 años, la disfunción eréctil afecta al 25% de ellos. La disfunción eréctil se puede relacionar con otras enfermedades, o bien porque éstas pueden ser la causa de la disfunción eréctil o bien porque la disfunción eréctil nos puede estar advirtiendo de su presencia, aunque aún no hayan sido diagnosticadas: obesidad, diabetes (aumenta el riesgo en un 50%), presión arterial alta (hipertensión), colesterol elevado o déficit de testosterona.
El tadalafilo tiene los mismos efectos secundarios, excepto por el enrojecimiento y los posibles cambios en la visión. En su lugar, también puede causar dolor de espalda y dolores musculares. Para cada uno de los medicamentos, el dolor de cabeza es el efecto secundario más común. Los cambios en la visión son los menos comunes. Hable con su médico si usted tiene algún efecto secundario que le molesta.
Cuando un hombre siente excitación sexual, su cerebro envía una señal al nervio del pene, que activa la circulación sanguínea hacia el tejido cavernoso. Como una especie de esponja, al llenarse de sangre se expande y la expansión produce a su vez la compresión de las venas reteniendo la sangre, lo que produce el aumento de longitud y grosor del pene que se endurece. Por diversos motivos, a veces esto no ocurre con normalidad.
Es importante destacar que tener dificultad eventual en la erección no se considera como impotencia. Para considerar una disfunción eréctil, el hombre necesita ser incapaz de tener o mantener erecciones en por lo menos 75% de las tentativas. No conseguir tener erección satisfactoria una vez u otra es completamente normal y pasa con todos los hombres, incluso con los más jóvenes.

Orgánicas: son las de origen anatómico, genitourinario, urológico (lesiones congénitas del pene), endocrino (diabetes), infeccioso, neurológico (lesiones cerebrales, lesiones medulares), vascular (arteriosclerosis) o farmacológicas (por el consumo de sustancias adictivas: alcoholismo, tabaquismo, algunos medicamentos, sustancias adictivas ilegales) (constituyen el 15 por ciento de los casos).2​

Usted puede notar que el uso del dispositivo de vacío requiere algo de práctica o ajuste. El uso del dispositivo puede hacer que el pene se sienta frío o con hormigueo y tenga un color púrpura o morado. También podría producirse un morado en el pene. Sin embargo, por lo general los morados no duelen y desaparecen en pocos días. Los dispositivos de vacío pueden debilitar la eyaculación pero, en la mayoría de los casos, los dispositivos no afectan el placer del clímax o del orgasmo.
Terapia transuretral y de inyección. Consiste en inyectar medicamentos en el tejido eréctil para relajar los músculos lisos del pene y permitir que tenga lugar la erección. Está indicada en algunos casos de DE. Los medicamentos inyectados suelen ser asociaciones de papaverina-fentolamina, o bien alprostadil (prostaglandina E1). Las reacciones adversas son generalmente menores, pero pueden incluir erecciones prolongadas y dolorosas (priapismo; véase príapo). Una alternativa a las inyecciones es un dispositivo de plástico para aplicar estos medicamentos a través de la uretra. Aunque más seguras y menos costosas que los tratamientos quirúrgicos, estas terapias tienen una tasa alta de abandono, ya que la pérdida de espontaneidad hace perder interés en el procedimiento. Las sustancias vasoactivas son sustancias que, introducidas a través de la uretra o inyectadas en los cuerpos cavernosos del pene, producen una erección que permite una buena relación sexual. Pueden utilizarse una o dos veces por semana. Antes de empezar el tratamiento, es importante hacer las pruebas necesarias para conocer la respuesta a dichas sustancias.
Entre las causas psíquicas se encuentran el miedo a fallar, la ansiedad, el estrés, la tensión y el nerviosismo. Todas ellas influyen de manera negativa puesto que estimulan la producción de adrenalina por parte del sistema nervioso, que afecta al ritmo cardíaco y disminuye el grosor de las arterias. Como consecuencia de la vasoconstricción que se produce, la circulación de la sangre al pene llega defectuosa. Además, existen casos de causas mixtas donde pueden coexistir las orgánicas y psíquicas.
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