La mayoría de los varones experimenta ocasionalmente alguna dificultad para conseguir la erección. Estamos ante una enfermedad bastante frecuente que afecta a más de 100 millones de hombres en todo el mundo y a más de 2 millones en España, aunque se estima que sólo el 10% de ellos consulta alguna vez al médico acerca de su trastorno. Las causas de que este porcentaje sea tan bajo se deben a la confusa vinculación que se hace de la disfunción eréctil con la edad, a la idea de que no existe un tratamiento eficaz ni cómodo, al miedo a perder la masculinidad y al malestar de tratar este tema con desconocidos.
En los cuerpos cavernosos existen unas cavidades que se llaman sinusoides y en flaccidez están vacíos. Cuando se produce la erección, llega gran cantidad de sangre a los cuerpos cavernosos y estos sinusoides se relajan y almacenan la sangre. Una adecuada entrada y almacenamiento de sangre produce el aumento del tamaño y la rigidez del pene. (Figura 2). Si la sangre no entra correctamente, o bien se escapa de los sinusoides, entonces se produce una dificultad para lograr y/o mantener la rigidez.
Por este motivo, el doctor José Benítez Molina, especialista en salud sexual masculina y director médico de Boston Medical Group, centra nuestro objetivo informativo en los hombres que padecen disfunción eréctil, impotencia, para hablar de una de las causas más desconocidas de esta enfermedad varonil: la hipertensión (HTA); patología que consigue disminuir el torrente sanguíneo que llega, entre otros, a los cuerpos cavernosos del pene.
Si ha tenido disfunción eréctil durante más de dos meses, debe consultar con un médico para descubrir la causa. Para detectar la causa, su médico le preguntará cuándo comenzó a tener problemas de erección y deseo sexual, y también sobre lesiones que pudieran causar la DE y todo cambio reciente de carácter físico o emocional en su vida. Además, usted debe enumerar los medicamentos que toma. La evaluación a menudo incluye un examen físico y una prueba para determinar el nivel de testosterona en la sangre.
El origen hormonal no representa más del 5% de los casos de disfunción eréctil a pesar de que durante muchos años se han prescrito hormonas sexuales a los varones aquejados de problemas de erección. El mecanismo considerado responsable de la disfunción eréctil en la mayoría de las causas endocrinas es el descenso de los niveles de testosterona en sangre, que habitualmente se acompaña de una reducción del deseo sexual o libido. Un exceso de otras hormonas como la prolactina, el cortisol o las hormonas tiroideas entre otras, puede provocar también el descenso de hormonas sexuales masculinas.
Psicológicas: debido a factores afectivos, de desarrollo, interpersonales, de conocimientos, ansiedad, miedo al fracaso, sentimientos de culpa, infidelidad, eyaculación precoz previa, inseguridad emocional, etc.2​ Solamente el 18% de las personas que la sufren lo consulta con su médico, mientras que únicamente el 33% de los pacientes se comunica con su pareja. Todo ello provoca una reacción negativa de su pareja y un aislamiento que acaba por agravar el problema, aumentando el estrés, disminuyendo la autoestima y dificultando la solución a la disfunción eréctil psicológica.
Hidden risks of erectile dysfunction "treatments" sold online (Riesgos ocultos de los «tratamientos» para la disfunción eréctil que se venden en línea). Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (U.S. Food and Drug Administration). http://www.fda.gov/ForConsumers/ConsumerUpdates/ucm048386.htm. Último acceso: 26 de noviembre de 2016.
La salud sexual es actualmente un importante factor en la calidad de vida de las personas. La impotencia sexual, a pesar de no ser un problema de salud que acarree riesgos de vida, puede traer consecuencias indeseables en la vida personal del paciente, influyendo en sus relaciones y en su autoestima, pudiendo, incluso, llevar al paciente a la depresión.

A useful and simple way to distinguish between physiological and psychological impotence is to determine whether the patient ever has an erection. If never, the problem is likely to be physiological; if sometimes (however rarely), it could be physiological or psychological. The current diagnostic and statistical manual of mental diseases (DSM-IV) has included a listing for impotence.
Todas estas medicinas relajan los músculos lisos y aumentan el flujo sanguíneo en el pene durante la estimulación sexual. Usted no debe tomar ninguna de estas medicinas para tratar la DE si está tomando nitratos para tratar una condición del corazón. Los nitratos amplían y relajan los vasos sanguíneos. La combinación puede causar una disminución repentina de la presión arterial, lo cual podría ocasionarle un desmayo, mareo, o una caída que podría causar lesiones.
Para hacer el diagnóstico de la disfunción eréctil el médico irá hacer un registro detallado de todas las dificultades sentidas durante el contacto íntimo, además de informarse sobre otras posibles causas como depresión o el uso de drogas por ejemplo, que puedan estar causando el problema. También hará un examen físico en búsqueda de deformidades en el órgano genital, enfermedades en las próstata, señales de hipogonadismo o señales de enfermedades cardiovasculares o neurológicas. 
Además, los especialistas señalan que la disfunción eréctil no es sólo un problema de ámbito sexual, sino que puede alertar de la presencia de problemas cardiovasculares o cerebrovasculares de importancia. “Cuando un hombre presenta un problema de erección, si no se actúa rápidamente entre un 30 o 40% de los casos presentará en los dos o tres años siguientes un evento cardiovascular, en forma de angina de pecho o de infarto de miocardio”, afirma el doctor Venancio Chantada, vocal de Actas de la AEU.
La impotencia generandi (también citada simplemente como esterilidad), en cambio, se caracteriza por dejar a quien la padece sin la posibilidad de tener hijos aún cuando la penetración se concreta sin mayores inconvenientes. Esto puede deberse a un mal funcionamiento de los órganos sexuales o a la producción defectuosa de gametos (óvulos o espermatozoides, según el género).
En los cuerpos cavernosos existen unas cavidades que se llaman sinusoides y en flaccidez están vacíos. Cuando se produce la erección, llega gran cantidad de sangre a los cuerpos cavernosos y estos sinusoides se relajan y almacenan la sangre. Una adecuada entrada y almacenamiento de sangre produce el aumento del tamaño y la rigidez del pene. (Figura 2). Si la sangre no entra correctamente, o bien se escapa de los sinusoides, entonces se produce una dificultad para lograr y/o mantener la rigidez.
Cuando un hombre siente excitación sexual, su cerebro envía una señal al nervio del pene, que activa la circulación sanguínea hacia el tejido cavernoso. Como una especie de esponja, al llenarse de sangre se expande y la expansión produce a su vez la compresión de las venas reteniendo la sangre, lo que produce el aumento de longitud y grosor del pene que se endurece. Por diversos motivos, a veces esto no ocurre con normalidad.

Entre un 38-78% de los varones afectados por infarto de miocardio presenta problemas de erección. Si se le diagnostica una cardiopatía, no dude en preguntar a su médico todas sus dudas y preocupaciones sobre su futura vida sexual. Las principales causas físicas de disfunción eréctil en los pacientes con problemas de corazón, son la aterosclerosis, porque produce dificultad en la llegada de sangre al pene, y algunos fármacos. En numerosas ocasiones el miedo a sufrir una recaída durante el acto sexual conduce a una disfunción eréctil e incluso a querer evitar la relación sexual. Es fundamental que el paciente pregunte al especialista acerca del nivel de esfuerzo que puede realizar.

La mayoría de los casos de impotencia o DE (70-80 %) están asociados con alteraciones físicas y no psicológicas. La DE se puede producir por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre; o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).
Miedo de actuación y actitud del espectador: sea la causa de la disfunción eréctil orgánica o psicógena, siempre se establece lo que se denomina ansiedad de rendimiento y anticipación al fracaso. El hombre permanece demasiado atento a la respuesta eréctil, se autoobserva, no centrándose en las sensaciones eróticas agradables que influyen positivamente en la consecución de la erección. Esta situación, contrariamente a lo esperado, conduce a sucesivos fracasos erectivos. De esta forma se entra en una espiral fallo-miedo-fallo que suele ser difícil de superar por uno mismo. En estos casos, la ayuda temprana de un profesional puede ser determinante.
1. Historia clínica. Interesa recoger la información sobre problemas médicos actuales y previos, medicamentos que se estén tomando y antecedentes de problemas psicológicos (estrés, ansiedad, depresión). El médico también requerirá antecedentes sexuales -inicio de la DE, frecuencia, calidad y duración de cualquier erección, etc.- e investigará la motivación para el tratamiento y las expectativas del paciente. En ocasiones puede ser apropiado entrevistar a la pareja sexual del varón con DE
La ingesta abusiva de bebidas alcohólicas provoca cambios en la respuesta sexual. Tanto el consumo crónico, como la ingesta aguda ocasional de alcohol, pueden producir trastornos en los mecanismos de la erección. El consumo crónico tiene efectos nocivos sobre el hígado, los testículos y la transmisión del impulso nervioso, por lo que es un factor de riesgo que se asocia en muchas ocasiones a la Disfunción Eréctil.
Otras causas posibles son el tabaquismo y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y el consumo excesivo de la marihuana, que afectan el flujo sanguíneo en las venas y en las arterias, y anormalidades en las hormonas, como, por ejemplo, una cantidad insuficiente de testosterona. El incremento de prolactina que pueden producir algunos fármacos, como los ansiolíticos y antipsicóticos (risperidona, olanzapina, haloperidol), puede provocar también disfunción eréctil. Las causas hormonales suelen afectar también la libido.[cita requerida]

Interesa recoger problemas médicos actuales y previos, medicamentos que se estén tomando y antecedentes de problemas psicológicos (estrés, ansiedad, depresión). El médico también requerirá antecedentes sexuales —inicio de la DE, frecuencia, calidad y duración de cualquier erección, etc.— e investigará la motivación para el tratamiento y las expectativas del paciente. La DE es lógicamente cosa de dos, y puede ser apropiado entrevistar a la pareja sexual (cualquiera que sea la preferencia sexual del paciente).
La mayoría de los casos de impotencia o DE (70-80 %) están asociados con alteraciones físicas y no psicológicas. La DE se puede producir por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre; o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).
Dispositivos de aspiración (bombas de vacío). Colocación del pene en un cilindro plástico hermético, donde se crea a continuación un vacío, lo cual causa que la sangre fluya hacía el pene. Después se asegura una banda alrededor de la base del pene para retener la erección, y el cilindro se retira. La falta de espontaneidad de este método es el inconveniente principal.
El tadalafilo: Comercializado como Cialis, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Hay que ingerir este fármaco 30 minutos antes de mantener una relación sexual y su eficacia puede llegar a las 24 horas después de la administración. La ingesta alimenticia no afecta a la absorción del fármaco. Los efectos secundarios son en general leves o moderados: dolor de cabeza, rinitis, enrojecimiento facial o dolores musculares.
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