Las causas más frecuentes de impotencia vascular son: diabetes, hipertensión, aumento del colesterol, tabaquismo, y enfermedades cardiovasculares. En estos varones con factores de riesgo cardiovascular, la disfunción eréctil puede ser el primer síntoma “centinela” de enfermedad cardiovascular que progresará con el tiempo. En estos hombres es necesario tratar los problemas de erección y es muy importante corregir estos factores de riesgo vascular que pueden desencadenar un evento cardíaco o vascular más grave.

Los inhibidores de la PDE5 son actualmente la primera elección en el tratamiento de la disfunción eréctil y presentan una tasa de eficacia arriba del 70%. Cuando no hay respuesta o cuando el paciente no puede tomar estas drogas, existen otras opciones para el tratamiento de la impotencia; entre ellas podemos citar la administración de drogas con inyección intrapeniana o intrauretral. Existen también algunos aparatos que actúan creando vacío, favoreciendo la circulación de la sangre hacia el pene.
La Disfunción Eréctil es la incapacidad de obtener y mantener una erección para conseguir una relación sexual satisfactoria. Esta sintomatología debe persistir durante seis meses para ser considerada una patología. Además, debe haber un fallo cada cuatro relaciones sexuales para que el hombre empiece a sospechar que tiene un problema más allá de un simple gatillazo. En concreto, los signos que hacen sospechar la existencia de Disfunción Eréctil son, además de los citados: erecciones espontáneas por la mañana menos frecuentes y con menor rigidez; si se llega al clímax más rápido, en menos tiempo o con una erección incompleta; en caso de pérdida de erección al cambiar de postura; o cuando no se consigue una erección en absoluto.
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