Dr. Shiel received a Bachelor of Science degree with honors from the University of Notre Dame. There he was involved in research in radiation biology and received the Huisking Scholarship. After graduating from St. Louis University School of Medicine, he completed his Internal Medicine residency and Rheumatology fellowship at the University of California, Irvine. He is board-certified in Internal Medicine and Rheumatology.
Se requieren análisis de sangre para medir los niveles de testosterona y, si es necesario, los de prolactina para determinar si hay problemas del sistema endocrino. Pueden ser necesarios diversos exámenes específicos para detectar la DE, como pruebas de respuesta eréctil tras inyección de medicamentos que dilatan los vasos sanguíneos del pene o detección de erecciones nocturnas mediante diversos dispositivos.

En los hombres mayores, la DE generalmente tiene una causa física, como una enfermedad, una lesión o efectos secundarios de medicamentos. Cualquier trastorno que cause una lesión en los nervios o que deteriore el flujo de sangre al pene puede causar DE. La incidencia aumenta con la edad: alrededor del 5 por ciento de los hombres de 40 años de edad y entre el 15 y el 25 por ciento de los hombres de 65 años de edad experimentan DE. Sin embargo, la disfunción eréctil no es necesariamente una parte inevitable del proceso de envejecimiento.

La mal llamada impotencia, es junto con la eyaculación precoz, la principal demanda masculina. Va desde la incapacidad total de erección para conseguir el coito, hasta la pérdida parcial durante la relación coital. El abordaje terapéutico varía de forma significativa si hay pareja o no; si se es joven o adulto, si hay interferencias orgánicas o de fármacos, si el problema se da siempre u ocasionalmente… Sólo un abordaje multidisciplinar (médico-psicológico) puede garantizar el éxito.
Con menos frecuencia se da en enfermedades del cerebro, como Parkinson, Alzheimer, trombosis y embolias cerebrales. También las alteraciones de la médula espinal, como la hernia de disco, fracturas de columna vertebral con daño medular. Las personas que han sido tratadas quirúrgicamente por cáncer de próstata, colon o recto, también pueden padecer disfunción eréctil.
Puede ocurrir repentina o gradualmente. Algunos hombres pierden lentamente la firmeza de las erecciones o la duración de las mismas. En otros hombres, especialmente cuando se debe en gran parte a factores psicológicos, el problema puede ocurrir de manera imprevisible y puede mejorar en cualquier momento. A pesar de las dificultades con las erecciones, pueden seguir teniendo orgasmos normales y eyaculaciones sin una erección completa.
Raúl, de 71 años y con disfunción eréctil desde hace cuatro; Andrés, de 57 y con DE apenas reciente; Javier, de 48 y con nueve meses de patología eréctil; Germán, de 66 y con tres años de evolución; y Mario, de 50 y con algo más de 15 meses de angustia vital… todos ellos tenían algo en común, estaban diagnosticados de hipertensión arterial y sufrían sus consecuencias más evidentes ante la mirada inquieta de sus parejas.

En pacientes con impotencia de origen psicológico es fundamental un asesoramiento psicológico para hablar de la disfunción eréctil con él y con su pareja y ayudarles a superar el problema. Es muy importante tranquilizarlos y disminuir la tensión en la relación de pareja. Si existe una depresión o un problema psicológico acusado puede ser necesario un tratamiento médico.
La disfunción eréctil se refiere exclusivamente a la rigidez del pene. Este trastorno no tiene nada que ver con la falta de apetito sexual, la ausencia de placer u orgasmo en la relación, o la eyaculación rápida o retardada. Al mismo tiempo, hay que descartar otras leyendas que asocian la aparición de esta enfermedad con un exceso de masturbación, o aquellos mitos que la relacionan con la esterilidad.
Existe disfunción eréctil cuando el hombre es incapaz de conseguir la suficiente rigidez del pene, que permita una penetración vaginal completa, que dé lugar a un orgasmo con eyaculación en el fondo vaginal posterior, resultando una relación sexual satisfactoria. Esta incapacidad se tiene que manifestar de forma persistente para poder considerarlo como alteración.
La colocación de una prótesis requiere una intervención quirúrgica para colocar unos dispositivos en el pene y en el escroto. Los dispositivos de la prótesis quedan en el interior del organismo y cuando el paciente lo desea activa la prótesis consiguiendo una excelente erección. Cuando finaliza la relación sexual, la prótesis puede desactivarse y volver al estado de flacidez.
La disfunción eréctil es una situación bastante frecuente; se ha calculado que en algún momento puede afectar en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Hasta hace poco era un tema que no solía tratarse abiertamente. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos hombres buscar ayuda para un trastorno que puede, en la mayoría de los casos, beneficiarse de un tratamiento médico.
A veces no es posible retirar el medicamento ni sustituirlo por otro, o bien no es suficiente su retirada para que la función eréctil se restablezca. En estos casos la utilización de un tratamiento sintomático para la disfunción eréctil es algo apropiado. No debe retirar la toma de un fármaco prescrito por su médico sin consultárselo, aunque usted sospeche que es el causante de su disfunción eréctil. De la misma manera, el consumo de tabaco, alcohol y drogas de abuso (cocaina, heroína,…) pueden también producir disfunción eréctil.
El doctor Benítez insiste en la importancia de detectar cualquier problema relacionado con la erección, pues en muchos casos suele ser el primer indicio de enfermedades más importantes que pueden estar afectando a la salud del hombre. Por ello, es fundamental ponerse en manos de un experto en salud sexual masculina que estudie el origen e indique el tratamiento a seguir, en el que se indicarán fármacos y también se podrá llevar a cabo la terapia de ondas de choque. Además, será necesario instaurar una serie de hábitos saludables que impliquen modificaciones en la dieta y el abandono de tóxicos.
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