En estudios realizados en muchos países alrededor del mundo, se ha indicado que la disfunción eréctil afecta a más del 50% de hombres de más de 40 años. En España, en hombres mayores de 40 años, la disfunción eréctil afecta al 25% de ellos. La disfunción eréctil se puede relacionar con otras enfermedades, o bien porque éstas pueden ser la causa de la disfunción eréctil o bien porque la disfunción eréctil nos puede estar advirtiendo de su presencia, aunque aún no hayan sido diagnosticadas: obesidad, diabetes (aumenta el riesgo en un 50%), presión arterial alta (hipertensión), colesterol elevado o déficit de testosterona.
Uno de los problemas más comunes entre los hombres es la impotencia, también conocida como disfunción eréctil. Es un problema muy grave que puede generar grandes complicaciones a nivel de pareja y personal. Es evidente que estamos tratando con un tema muy delicado, el cual no suele hablarse de manera abierta con las personas, más es importante tocar algunos tópicos para poder conocer más a fondo sobre este problema y sus consecuencias.
Miedo de actuación y actitud del espectador: sea la causa de la disfunción eréctil orgánica o psicógena, siempre se establece lo que se denomina ansiedad de rendimiento y anticipación al fracaso. El hombre permanece demasiado atento a la respuesta eréctil, se autoobserva, no centrándose en las sensaciones eróticas agradables que influyen positivamente en la consecución de la erección. Esta situación, contrariamente a lo esperado, conduce a sucesivos fracasos erectivos. De esta forma se entra en una espiral fallo-miedo-fallo que suele ser difícil de superar por uno mismo. En estos casos, la ayuda temprana de un profesional puede ser determinante.

La impotencia generandi (también citada simplemente como esterilidad), en cambio, se caracteriza por dejar a quien la padece sin la posibilidad de tener hijos aún cuando la penetración se concreta sin mayores inconvenientes. Esto puede deberse a un mal funcionamiento de los órganos sexuales o a la producción defectuosa de gametos (óvulos o espermatozoides, según el género).


The FDA does not recommend alternative therapies to treat sexual dysfunction.[24] Many products are advertised as "herbal viagra" or "natural" sexual enhancement products, but no clinical trials or scientific studies support the effectiveness of these products for the treatment of erectile dysfunction, and synthetic chemical compounds similar to sildenafil have been found as adulterants in many of these products.[25][26][27][28][29] The United States Food and Drug Administration has warned consumers that any sexual enhancement product that claims to work as well as prescription products is likely to contain such a contaminant.[30]


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A veces sus hormonas se desequilibran y esto provoca la disfunción eréctil. Su médico decidirá si necesita análisis de sangre para controlar sus hormonas. Algunos medicamentos pueden causar disfunción eréctil. Si este es su caso, su médico puede sacarle ese medicamento o darle otro diferente. Beber demasiado alcohol, fumar demasiado y abusar de drogas también puede causar disfunción eréctil.
Además del estrés cotidiano, la ansiedad por el acto sexual también es una causa común de la impotencia. La obligación que la sociedad impone al hombre de siempre tener que estar listo para satisfacer a la mujer, transformando una falla en algo vergonzoso, acaba por crear demasiada presión en algunas personas. La ansiedad en relación al rendimiento acaba creciendo si el hombre ya experimentó dificultades anteriormente. En algunos casos, la preocupación en tener y mantener la erección acaba por tornarse el principal foco, haciendo que el acto sexual en sí quede en segundo plano. Este nerviosismo se transforma en una «bola de nieve», causando nuevos episodios de impotencia, que a su vez conllevan mayor ansiedad.
Miedo de actuación y actitud del espectador: sea la causa de la disfunción eréctil orgánica o psicógena, siempre se establece lo que se denomina ansiedad de rendimiento y anticipación al fracaso. El hombre permanece demasiado atento a la respuesta eréctil, se autoobserva, no centrándose en las sensaciones eróticas agradables que influyen positivamente en la consecución de la erección. Esta situación, contrariamente a lo esperado, conduce a sucesivos fracasos erectivos. De esta forma se entra en una espiral fallo-miedo-fallo que suele ser difícil de superar por uno mismo. En estos casos, la ayuda temprana de un profesional puede ser determinante.

Existen muchos malentendidos en este tema. Como resultado del proceso de envejecimiento, suele haber un periodo refractario mayor -tiempo necesario para una nueva erección después de un orgasmo-. La edad también parece afectar el tiempo necesario para excitarse y para la erección y la eyaculación. Todo esto se consideran cambios completamente normales. Si la DE es más frecuentea medida que avanza la edad se debe principalmente a que es más probable que aparezca alguna (o varias) de las enfermedades que producen DE y que se consuman alguno de los medicamentos que se sabe que alteran la función eréctil.
Cuando un hombre acude al urólogo, lo más habitual es que se deba a una disfunción eréctil, pues se ha convertido en primer motivo de consulta en este campo. Según una nota de prensa difundida por los organizadores del LXXX Congreso Nacional de Urología, que tuvo lugar recientemente en Salamanca, dos millones de españoles de entre 40 y 50 años sufre una disfunción eréctil, pero menos de un 35% consultan al médico.

Además del estrés cotidiano, la ansiedad por el acto sexual también es una causa común de la impotencia. La obligación que la sociedad impone al hombre de siempre tener que estar listo para satisfacer a la mujer, transformando una falla en algo vergonzoso, acaba por crear demasiada presión en algunas personas. La ansiedad en relación al rendimiento acaba creciendo si el hombre ya experimentó dificultades anteriormente. En algunos casos, la preocupación en tener y mantener la erección acaba por tornarse el principal foco, haciendo que el acto sexual en sí quede en segundo plano. Este nerviosismo se transforma en una «bola de nieve», causando nuevos episodios de impotencia, que a su vez conllevan mayor ansiedad.

Existe un preparado de alprostadilo en forma de Gel (Virirec®) que se aplica en la punta del pene (meato). Además, existe un mini-supositorio (MUSE®) que mediante un aplicador se deposita en el interior del conducto de la orina (uretra). Ambos medicamentos contienen alprostadilo que se absorbe en la uretra posteriormente pasa a los cuerpos cavernosos y son capaces de iniciar una erección. El efecto adverso más potente es escozor-quemazón uretral.
Puede ocurrir repentina o gradualmente. Algunos hombres pierden lentamente la firmeza de las erecciones o la duración de las mismas. En otros hombres, especialmente cuando se debe en gran parte a factores psicológicos, el problema puede ocurrir de manera imprevisible y puede mejorar en cualquier momento. A pesar de las dificultades con las erecciones, pueden seguir teniendo orgasmos normales y eyaculaciones sin una erección completa.
El tadalafilo tiene los mismos efectos secundarios, excepto por el enrojecimiento y los posibles cambios en la visión. En su lugar, también puede causar dolor de espalda y dolores musculares. Para cada uno de los medicamentos, el dolor de cabeza es el efecto secundario más común. Los cambios en la visión son los menos comunes. Hable con su médico si usted tiene algún efecto secundario que le molesta.
Afrodisíacos y tratamientos alternativos. Los afrodisíacos son sustancias que supuestamente aumentan el impulso, el deseo y el desempeño sexual. La leyenda ha atribuido cualidades afrodisíacas a alimentos como los chiles, el chocolate, el regaliz, la manteca, las anchoas, las ostras y las vieiras. El "Spanish fly" o cantáridas, hecho de escarabajos secos, es el afrodisíaco más "famoso" y es particularmente inútil y nocivo.
La erección nocturna del pene es un fenómeno normal que ocurre durante el sueño profundo y no está relacionada a la existencia de sueños eróticos. Este tipo de erección se inicia en la adolescencia y persiste durante buena parte de la vida. La presencia de erecciones nocturnas normales en hombres con disfunción eréctil indican que dicha disfunción puede tener una causa psicológica. En cambio, los hombres que no presentan erecciones ni siquiera durante el sueño normalmente tienen algún problema orgánico. Hombres con dificultades para alcanzar niveles de sueño profundo también pueden presentar este tipo de erección.
La excitación sexual masculina es un proceso complejo que involucra al cerebro, las hormonas, las emociones, los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos. La disfunción eréctil puede ser el resultado de un problema con alguno de dichos factores. Del mismo modo, el estrés y las inquietudes relacionadas con la salud mental pueden provocar disfunción eréctil o empeorarla.
Raúl, de 71 años y con disfunción eréctil desde hace cuatro; Andrés, de 57 y con DE apenas reciente; Javier, de 48 y con nueve meses de patología eréctil; Germán, de 66 y con tres años de evolución; y Mario, de 50 y con algo más de 15 meses de angustia vital… todos ellos tenían algo en común, estaban diagnosticados de hipertensión arterial y sufrían sus consecuencias más evidentes ante la mirada inquieta de sus parejas.
La disfunción eréctil se refiere exclusivamente a la rigidez del pene. Este trastorno no tiene nada que ver con la falta de apetito sexual, la ausencia de placer u orgasmo en la relación, o la eyaculación rápida o retardada. Al mismo tiempo, hay que descartar otras leyendas que asocian la aparición de esta enfermedad con un exceso de masturbación, o aquellos mitos que la relacionan con la esterilidad.

La ansiedad, el estrés, el exceso de trabajo o preocupaciones, son causas frecuentes de Disfunción Eréctil. Las situaciones de alerta o estrés hacen que los niveles de ciertas sustancias químicas como la adrenalina, no sean los adecuados para que suceda la vasodilatación de las arterias que irrigan el pene. De este modo, la afluencia de sangre se ve dificultada y se ve impedida la erección. Con frecuencia, suele haber problemas emocionales que pueden afectar tanto a la autoestima como a las relaciones del individuo y pueden perpetuar la disfunción eréctil.

Menos del 10 por ciento de los hombres que sufren DE buscan ayuda médica. Al enfrentarse con la DE, es frecuente que se desmoralicen, que se depriman o que busquen tratamientos milagrosos. Existen innumerables remedios populares que se deben considerar con toda cautela y escepticismo. Actualmente existen muchos tratamientos eficaces y muy seguros, aunque en ningún caso mágicos.
La salud sexual es actualmente un importante factor en la calidad de vida de las personas. La impotencia sexual, a pesar de no ser un problema de salud que acarree riesgos de vida, puede traer consecuencias indeseables en la vida personal del paciente, influyendo en sus relaciones y en su autoestima, pudiendo, incluso, llevar al paciente a la depresión.
Concerns that use of pornography can cause erectile dysfunction[14] have not been substantiated in epidemiological studies according to a 2015 literature review.[15] However, another review and case studies article maintains that use of pornography does indeed cause erectile dysfunction, and critiques the previously described literature review.[16]
Otras causas posibles son el tabaquismo y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y el consumo excesivo de la marihuana, que afectan el flujo sanguíneo en las venas y en las arterias, y anormalidades en las hormonas, como, por ejemplo, una cantidad insuficiente de testosterona. El incremento de prolactina que pueden producir algunos fármacos, como los ansiolíticos y antipsicóticos (risperidona, olanzapina, haloperidol), puede provocar también disfunción eréctil. Las causas hormonales suelen afectar también la libido.[cita requerida]
El origen hormonal no representa más del 5% de los casos de disfunción eréctil a pesar de que durante muchos años se han prescrito hormonas sexuales a los varones aquejados de problemas de erección. El mecanismo considerado responsable de la disfunción eréctil en la mayoría de las causas endocrinas es el descenso de los niveles de testosterona en sangre, que habitualmente se acompaña de una reducción del deseo sexual o libido. Un exceso de otras hormonas como la prolactina, el cortisol o las hormonas tiroideas entre otras, puede provocar también el descenso de hormonas sexuales masculinas.
Sildenafilo (Viagra). Aprobado para su uso en Europa y en los Estados Unidos, es el medicamento oral que ha mostrado resultados más prometedores en la DE. En los estudios realizados, el sildenafilo mejoró las erecciones en 3 de cada 4 participantes (~75%), comparado con sólo 1 de cada 4 que mejoraron al tomar un placebo; con sildenafilo, uno de cada tres intentos de coito fue un éxito —comparado con sólo 1 de cada 5 intentos en pacientes con placebo—. El sildenafilo aumenta la concentración del GMP cíclico, que se produce en el pene durante la actividad sexual y que incrementa el flujo sanguíneo. Así, el sildenafilo eleva el flujo peneano de forma natural, de modo que la estimulación sexual causa erección. El sildenafilo no es, pues, un afrodisíaco ni una hormona ni un producto que cause por sí mismo erección, sino que sólo ayuda a conseguir una erección cuando existe estimulación sexual. El sildenafilo se toma "a demanda" —sólo cuando se desea—, y su acción comienza en 30 minutos y dura hasta 4 h. No se recomienda más de una tableta al día. Los efectos colaterales incluyen molestias digestivas, dolores de cabeza, enrojecimiento facial y dolores musculares, y, en un tres por ciento de los pacientes tratados, alteraciones de la visión. Como otras sustancias para tratar la DE, el sildenafilo está contraindicado en caso de enfermedades cardíacas y, sobre todo, jamás debe asociarse con los medicamentos llamados nitratos (por ejemplo, la nitroglicerina que se usa bajo la lengua para tratar la angina de pecho); en asociación con sildenafilo, los nitratos pueden bajar la tensión arterial bruscamente hasta niveles peligrosos.
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El avanafilo: Cuyo nombre comercial es Spedra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Debe tomarse 30 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto puede durar hasta 6 horas. Al igual que los dos anteriores fármacos, su eficacia también se puede ver afectada por la ingesta de comidas ricas en grasas. Respecto a los efectos secundarios, son similares al resto de inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (IPDE-5).
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