Miedo de actuación y actitud del espectador: sea la causa de la disfunción eréctil orgánica o psicógena, siempre se establece lo que se denomina ansiedad de rendimiento y anticipación al fracaso. El hombre permanece demasiado atento a la respuesta eréctil, se autoobserva, no centrándose en las sensaciones eróticas agradables que influyen positivamente en la consecución de la erección. Esta situación, contrariamente a lo esperado, conduce a sucesivos fracasos erectivos. De esta forma se entra en una espiral fallo-miedo-fallo que suele ser difícil de superar por uno mismo. En estos casos, la ayuda temprana de un profesional puede ser determinante.
Todas estas medicinas relajan los músculos lisos y aumentan el flujo sanguíneo en el pene durante la estimulación sexual. Usted no debe tomar ninguna de estas medicinas para tratar la DE si está tomando nitratos para tratar una condición del corazón. Los nitratos amplían y relajan los vasos sanguíneos. La combinación puede causar una disminución repentina de la presión arterial, lo cual podría ocasionarle un desmayo, mareo, o una caída que podría causar lesiones.
Un doctor podría prescribirle testosterona (en inglés) si tiene niveles muy bajos de esta hormona en la sangre. Aunque el uso de testosterona podría ayudarle con la DE, a menudo no sirve si su DE es causada por problemas circulatorios o de los nervios. La testosterona también puede causar efectos secundarios, incluyendo un aumento de glóbulos rojos y problemas para orinar.
Si bien la edad suele ser una de las principales causas de la impotencia, no se considera la única, ya que existen muchos casos de hombres mayores que gozan de una vida sexual activa, gracias a su estilo de vida. Sin embargo, enfermedades como la hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o alcoholismo, e incluso algunas enfermedades psicológicas como la depresión y el estrés, podrían ser algunos factores causantes de impotencia en los hombres.

La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE. Tradicionalmente los urólogos, quienes se especializan en problemas de las vías urinarias, han tratado la DE; sin embargo, los urólogos sólo son responsables del 25 por ciento de las menciones de sildenafilo en 1999.

El sexo es un parte importante de la vida de una gran parte de la población adulta. Pero no todo el mundo disfruta tanto como le gustaría. Esto puede suceder por diferentes razones y puede ser el origen de problemas de pareja, desánimo, bajo autoestima o depresión. Por eso, es importante que se traten una vez que sean detectados. Así que, en este artículo vamos a ver cómo reconocer si sufre impotencia sexual masculina y qué  hacer si esto sucede.
Cuando no hay estimulación sexual, el flujo de sangre dentro del pene es muy bajo, lo que lo mantiene en estado flácido o no erecto. Cuando se recibe estimulación sexual (a través de cualquiera de los órganos de los sentidos o incluso de la imaginación), las arterias del pene se relajan y se dilatan, y el flujo sanguíneo hacia el pene aumenta mucho. A medida que el pene se expande, las venas del pene —que tendrían que devolver la sangre del pene hacia la circulación de retorno— se comprimen, y la sangre no puede salir. Con un aumento en el flujo sanguíneo que entra y una reducción en el flujo que sale, el pene se vuelve cada vez más grande y se pone cada vez más duro (véase cuerpos cavernosos).
La ansiedad, el estrés, el exceso de trabajo o preocupaciones, son causas frecuentes de Disfunción Eréctil. Las situaciones de alerta o estrés hacen que los niveles de ciertas sustancias químicas como la adrenalina, no sean los adecuados para que suceda la vasodilatación de las arterias que irrigan el pene. De este modo, la afluencia de sangre se ve dificultada y se ve impedida la erección. Con frecuencia, suele haber problemas emocionales que pueden afectar tanto a la autoestima como a las relaciones del individuo y pueden perpetuar la disfunción eréctil.
Disponemos en nuestra consulta de un equipo de ecografía y doppler que nos permite realizar un detallado estudio vascular del pene (eco-doppler dinámico). Con esta técnica podemos valorar el factor arterial (sangre que entra) y el factor veno-oclusivo (sangre que se escapa). Este estudio eco-doppler es fundamental para distinguir entre causa psicógena y orgánica.
Psicológicas: debido a factores afectivos, de desarrollo, interpersonales, de conocimientos, ansiedad, miedo al fracaso, sentimientos de culpa, infidelidad, eyaculación precoz previa, inseguridad emocional, etc.2​ Solamente el 18% de las personas que la sufren lo consulta con su médico, mientras que únicamente el 33% de los pacientes se comunica con su pareja. Todo ello provoca una reacción negativa de su pareja y un aislamiento que acaba por agravar el problema, aumentando el estrés, disminuyendo la autoestima y dificultando la solución a la disfunción eréctil psicológica.
Es muy importante realizar un rápido diagnóstico de la disfunción eréctil, tanto por la mejora de la calidad de vida de los hombres y sus parejas, como por la posibilidad de que se trate de un síntoma de otras enfermedades (hipertensión arterial, diabetes...). Lo más urgente es ponerse en manos de un médico que enfoque el trastorno correctamente, realice los exámenes necesarios, diagnostique sus causas, recomiende el tratamiento apropiado o, según el caso, lo remita a un especialista. El proceso de evaluación diagnóstica consiste en un repaso de la historia clínica y sexual del paciente, valoración psicosocial y exploración física. Un último detalle: en el contacto con el médico es recomendable utilizar un vocabulario sencillo y expresarse con naturalidad, ya que el doctor está tan acostumbrado a escuchar problemas similares que será la mejor forma de que nos ayude.
Cuando un hombre siente excitación sexual, su cerebro envía una señal al nervio del pene, que activa la circulación sanguínea hacia el tejido cavernoso. Como una especie de esponja, al llenarse de sangre se expande y la expansión produce a su vez la compresión de las venas reteniendo la sangre, lo que produce el aumento de longitud y grosor del pene que se endurece. Por diversos motivos, a veces esto no ocurre con normalidad.
A useful and simple way to distinguish between physiological and psychological impotence is to determine whether the patient ever has an erection. If never, the problem is likely to be physiological; if sometimes (however rarely), it could be physiological or psychological. The current diagnostic and statistical manual of mental diseases (DSM-IV) has included a listing for impotence.
Entre las causas psíquicas se encuentran el miedo a fallar, la ansiedad, el estrés, la tensión y el nerviosismo. Todas ellas influyen de manera negativa puesto que estimulan la producción de adrenalina por parte del sistema nervioso, que afecta al ritmo cardíaco y disminuye el grosor de las arterias. Como consecuencia de la vasoconstricción que se produce, la circulación de la sangre al pene llega defectuosa. Además, existen casos de causas mixtas donde pueden coexistir las orgánicas y psíquicas.
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