Todas estas medicinas relajan los músculos lisos y aumentan el flujo sanguíneo en el pene durante la estimulación sexual. Usted no debe tomar ninguna de estas medicinas para tratar la DE si está tomando nitratos para tratar una condición del corazón. Los nitratos amplían y relajan los vasos sanguíneos. La combinación puede causar una disminución repentina de la presión arterial, lo cual podría ocasionarle un desmayo, mareo, o una caída que podría causar lesiones.
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La salud sexual es actualmente un importante factor en la calidad de vida de las personas. La impotencia sexual, a pesar de no ser un problema de salud que acarree riesgos de vida, puede traer consecuencias indeseables en la vida personal del paciente, influyendo en sus relaciones y en su autoestima, pudiendo, incluso, llevar al paciente a la depresión.

Al ser causada por diversas enfermedades, se impone un estudio multidisciplinario integrado en un mismo equipo de trabajo. Se realiza una exhaustiva historia clínica del caso, se realizan estudios bioquímicos y hormonales, un perfil psicológico, pruebas vasculares y estudios radiológicos. Todo esto, sumado a un examen físico uroandrológico, cardiocirculatorio y neurológico, conduce al diagnóstico.
Las situaciones que más frecuentemente producen DE son: enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, como la diabetes, la hipertensión (tensión arterial alta), el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas. Situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) causan DE entre los efectos secundarios no deseados. Depresión nerviosa.
Causas psicológicas. Una de las razones más frecuentes de la disfunción son los problemas psicológicos, desde la depresión hasta el estrés. Por ejemplo, en este último caso, cuando tienes un estado de tensión aumentan los niveles de cortisol en la sangre. El incremento de esta hormona hace que tu cuerpo esté preparado para superar una situación de tensión, sin embargo, al mismo tiempo provoca que no se pueda conseguir la erección.

La impotencia masculina o disfunción eréctil es la incapacidad del varón para lograr y mantener una erección del pene el tiempo suficiente para mantener una relación sexual satisfactoria. Su frecuencia entre la población masculina es mayor de la que se declara debido al pudor social y, según los especialistas, el 50% de los hombres la presentan de manera transitoria en algún momento de su vida y, a partir de los 80 años, su incidencia se acerca al 75% de los varones. Los datos manejados por la Asociación Española de Urología reflejan que más de dos millones de españoles entre los 25 y los 70 años tienen problemas de erección. Además, como el 66% de los afectados nunca ha ido al médico y el 80% tampoco ha tomado fármacos para solucionar el problema, se ha puesto en marcha una campaña a nivel nacional con la que se pretende desdramatizar y concienciar a los varones sobre un trastorno que desemboca en pérdida de autoestima y el deterioro en la comunicación de la pareja. La eyaculación precoz y la infertilidad masculina no están relacionadas con la impotencia. Mientras en el primer caso se llega rápidamente al orgasmo sin satisfacer a la pareja, en el segundo, un hombre que no sea fértil puede mantener relaciones sexuales normales con una mujer pero no podrá tener descendencia debido a la cantidad y calidad de sus espermatozoides. Por tanto, aunque la persona no mantenga una erección duradera, puede producir espermatozoides y fertilizar a una mujer. Factores de riesgo Los médicos hablan de impotencia primaria cuando el afectado no ha tenido nunca una erección suficiente como para mantener una relación sexual, algo que es poco común. En la mayor parte de los casos existe impotencia secundaria, es decir, cuando el varón pierde su función eréctil después de un periodo de actividad normal. Para que exista una erección es necesario un funcionamiento adecuado del cerebro, del sistema nervioso y de la glándula pituitaria o hipófisis, así como la producción normal de testosterona y un flujo sanguíneo adecuado al pene. También parecen influir los cambios hormonales asociados con la edad, aunque nadie es demasiado mayor para consultar al médico si tiene problemas. Las causas orgánicas están detrás del 70% de los casos de disfunción eréctil, mientras en el 30% restante se deben a problemas psicológicos como trastornos de ansiedad, depresión, pérdida de confianza y estrés. Las actuales técnicas de diagnóstico permiten encontrar patologías orgánicas causantes de la impotencia, que antes no se evaluaban, entre las que destacan las lesiones cerebrales (Alzheimer, Parkinson), medulares (esclerosis múltiple), cardíacas, arteriales y venosas, infecciones, diabetes mellitus, hipertensión, hipercolesterolemia, abuso de alcohol y tabaco, consumo de drogas, intervenciones quirúrgicas o trastornos endocrinos (tiroides, escasez de testosterona). En ocasiones, algunas clases de fármacos están detrás de la impotencia y sólo con suprimirlos (previa consulta con el médico) es suficiente para resolver el problema. Los ansiolíticos, neurolépticos, diuréticos, antihipertensivos y antidepresivos pueden influir negativamente en la respuesta sexual.

Impotencia sexual es el nombre con el que se sigue conociendo a la disfunción eréctil. Ya no se considera el nombre técnicamente correcto, sin embargo. Es la incapacidad constante de mantener la erección suficiente para el coito. Los hombres tensos, con ansiedad y sobreocupados en ocasiones no pueden lograr esa concentración necesaria, lo que genera dificultad para obtener y sostener la erección del pene. Existen otras causas, como los problemas vasculares. También sigue usándose el término latino impotencia erigendi, es decir, la incapacidad para la erección del pene.
This is similar to magnetic resonance imaging. Magnetic resonance angiography uses magnetic fields and radio waves to provide detailed images of the blood vessels. Doctors may inject a "contrast agent" into the patient's bloodstream that causes vascular tissues to stand out against other tissues. The contrast agent provides for enhanced information regarding blood supply and vascular anomalies.
La probabilidad de disfunción eréctil aumenta después de una prostatectomía radical. Se calcula que entre un 24% y un 68% de los varones sometidos a este tipo de procedimiento quirúrgico desarrolla disfunción eréctil. Este porcentaje varía en función del tipo de técnica quirúrgica utilizada. Por ello, si ha observado algún cambio significativo en su capacidad para alcanzar o mantener una erección después de someterse a una prostatectomía radical o a una resección transuretral de próstata, su situación es bastante habitual.
Dr. Shiel received a Bachelor of Science degree with honors from the University of Notre Dame. There he was involved in research in radiation biology and received the Huisking Scholarship. After graduating from St. Louis University School of Medicine, he completed his Internal Medicine residency and Rheumatology fellowship at the University of California, Irvine. He is board-certified in Internal Medicine and Rheumatology.
El doctor Benítez insiste en la importancia de detectar cualquier problema relacionado con la erección, pues en muchos casos suele ser el primer indicio de enfermedades más importantes que pueden estar afectando a la salud del hombre. Por ello, es fundamental ponerse en manos de un experto en salud sexual masculina que estudie el origen e indique el tratamiento a seguir, en el que se indicarán fármacos y también se podrá llevar a cabo la terapia de ondas de choque. Además, será necesario instaurar una serie de hábitos saludables que impliquen modificaciones en la dieta y el abandono de tóxicos.
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