La impotencia masculina o disfunción eréctil es la incapacidad del varón para lograr y mantener una erección del pene el tiempo suficiente para mantener una relación sexual satisfactoria. Su frecuencia entre la población masculina es mayor de la que se declara debido al pudor social y, según los especialistas, el 50% de los hombres la presentan de manera transitoria en algún momento de su vida y, a partir de los 80 años, su incidencia se acerca al 75% de los varones. Los datos manejados por la Asociación Española de Urología reflejan que más de dos millones de españoles entre los 25 y los 70 años tienen problemas de erección. Además, como el 66% de los afectados nunca ha ido al médico y el 80% tampoco ha tomado fármacos para solucionar el problema, se ha puesto en marcha una campaña a nivel nacional con la que se pretende desdramatizar y concienciar a los varones sobre un trastorno que desemboca en pérdida de autoestima y el deterioro en la comunicación de la pareja. La eyaculación precoz y la infertilidad masculina no están relacionadas con la impotencia. Mientras en el primer caso se llega rápidamente al orgasmo sin satisfacer a la pareja, en el segundo, un hombre que no sea fértil puede mantener relaciones sexuales normales con una mujer pero no podrá tener descendencia debido a la cantidad y calidad de sus espermatozoides. Por tanto, aunque la persona no mantenga una erección duradera, puede producir espermatozoides y fertilizar a una mujer. Factores de riesgo Los médicos hablan de impotencia primaria cuando el afectado no ha tenido nunca una erección suficiente como para mantener una relación sexual, algo que es poco común. En la mayor parte de los casos existe impotencia secundaria, es decir, cuando el varón pierde su función eréctil después de un periodo de actividad normal. Para que exista una erección es necesario un funcionamiento adecuado del cerebro, del sistema nervioso y de la glándula pituitaria o hipófisis, así como la producción normal de testosterona y un flujo sanguíneo adecuado al pene. También parecen influir los cambios hormonales asociados con la edad, aunque nadie es demasiado mayor para consultar al médico si tiene problemas. Las causas orgánicas están detrás del 70% de los casos de disfunción eréctil, mientras en el 30% restante se deben a problemas psicológicos como trastornos de ansiedad, depresión, pérdida de confianza y estrés. Las actuales técnicas de diagnóstico permiten encontrar patologías orgánicas causantes de la impotencia, que antes no se evaluaban, entre las que destacan las lesiones cerebrales (Alzheimer, Parkinson), medulares (esclerosis múltiple), cardíacas, arteriales y venosas, infecciones, diabetes mellitus, hipertensión, hipercolesterolemia, abuso de alcohol y tabaco, consumo de drogas, intervenciones quirúrgicas o trastornos endocrinos (tiroides, escasez de testosterona). En ocasiones, algunas clases de fármacos están detrás de la impotencia y sólo con suprimirlos (previa consulta con el médico) es suficiente para resolver el problema. Los ansiolíticos, neurolépticos, diuréticos, antihipertensivos y antidepresivos pueden influir negativamente en la respuesta sexual.

Raúl, de 71 años y con disfunción eréctil desde hace cuatro; Andrés, de 57 y con DE apenas reciente; Javier, de 48 y con nueve meses de patología eréctil; Germán, de 66 y con tres años de evolución; y Mario, de 50 y con algo más de 15 meses de angustia vital… todos ellos tenían algo en común, estaban diagnosticados de hipertensión arterial y sufrían sus consecuencias más evidentes ante la mirada inquieta de sus parejas.
We use cookies and similar technologies to improve your browsing experience, personalize content and offers, show targeted ads, analyze traffic, and better understand you. We may share your information with third-party partners for marketing purposes. To learn more and make choices about data use, visit our Advertising Policy and Privacy Policy. By clicking “Accept and Continue” below, (1) you consent to these activities unless and until you withdraw your consent using our rights request form, and (2) you consent to allow your data to be transferred, processed, and stored in the United States.
En estudios realizados en muchos países alrededor del mundo, se ha indicado que la disfunción eréctil afecta a más del 50% de hombres de más de 40 años. En España, en hombres mayores de 40 años, la disfunción eréctil afecta al 25% de ellos. La disfunción eréctil se puede relacionar con otras enfermedades, o bien porque éstas pueden ser la causa de la disfunción eréctil o bien porque la disfunción eréctil nos puede estar advirtiendo de su presencia, aunque aún no hayan sido diagnosticadas: obesidad, diabetes (aumenta el riesgo en un 50%), presión arterial alta (hipertensión), colesterol elevado o déficit de testosterona.
Es muy importante realizar un rápido diagnóstico de la disfunción eréctil, tanto por la mejora de la calidad de vida de los hombres y sus parejas, como por la posibilidad de que se trate de un síntoma de otras enfermedades (hipertensión arterial, diabetes...). Lo más urgente es ponerse en manos de un médico que enfoque el trastorno correctamente, realice los exámenes necesarios, diagnostique sus causas, recomiende el tratamiento apropiado o, según el caso, lo remita a un especialista. El proceso de evaluación diagnóstica consiste en un repaso de la historia clínica y sexual del paciente, valoración psicosocial y exploración física. Un último detalle: en el contacto con el médico es recomendable utilizar un vocabulario sencillo y expresarse con naturalidad, ya que el doctor está tan acostumbrado a escuchar problemas similares que será la mejor forma de que nos ayude.
El 10-30% de hombres presentan problemas de erección, fundamentalmente a partir de la 5ª década de la vida. La erección es de una gran complejidad dado que depende de una gran cantidad de factores que actúan a diferentes niveles (pene, médula espinal, cerebro). La disfunción eréctil (impotencia) se define como la persistente incapacidad para conseguir o mantener una erección de suficiente calidad como para poder mantener una actividad sexual de forma satisfactoria. La erección puede hallarse afectada por una gran cantidad de problemas o enfermedades: psicológicas, vasculares, neurológicas, farmacológicas, etc.

3- Tadalafil (Cialis®) – Presenta como principal particularidad el hecho de que la acción de la droga inicia con apenas 15 minutos, pudiendo durar hasta 36 horas. Esto no significa que el paciente tendrá una erección que dure 36 horas, mas sí que dentro de un intervalo de 36 horas tendrá más facilidad para tener erecciones si existe estímulo sexual.
La salud sexual es actualmente un importante factor en la calidad de vida de las personas. La impotencia sexual, a pesar de no ser un problema de salud que acarree riesgos de vida, puede traer consecuencias indeseables en la vida personal del paciente, influyendo en sus relaciones y en su autoestima, pudiendo, incluso, llevar al paciente a la depresión.
MedlinePlus en español contiene enlaces a documentos con información de salud de los Institutos Nacionales de la Salud y otras agencias del gobierno federal de los EE. UU. MedlinePlus en español también contiene enlaces a sitios web no gubernamentales. Visite nuestras cláusulas de exención de responsabilidad sobre enlaces externos y nuestros criterios de selección.
×