Cuando existe un estímulo sexual, el cerebro del hombre envía información (neurotransmisores) a través de la médula espinal hasta los nervios. Los neurotransmisores alcanzan la musculatura lisa de las paredes de los espacios sinusoidales en los cuerpos cavernosos del pene y éstos, al liberarse, producen la relajación del músculo que se expande dejando entrar sangre en el pene. La expansión produce a su vez la compresión de las venas reteniendo la sangre en el interior de los cuerpos cavernosos lo que produce el aumento de longitud y grosor del pene que se conoce como erección.

La colocación de una prótesis requiere una intervención quirúrgica para colocar unos dispositivos en el pene y en el escroto. Los dispositivos de la prótesis quedan en el interior del organismo y cuando el paciente lo desea activa la prótesis consiguiendo una excelente erección. Cuando finaliza la relación sexual, la prótesis puede desactivarse y volver al estado de flacidez.
La edad de afección y la edad de consulta es muy variada. Pero dentro de cada gran grupo etario podemos hablar de diferentes causas. Generalmente los pacientes jóvenes van a presentar en la mayoría de los casos, trastornos de origen psicosexual. Los pacientes que rondan los 50 y 60 años, el síndrome metabólico. Y los pacientes mayores a 60, la andropausia.
Esas drogas no deben ser usadas sin supervisión médica, no sólo por los riesgos de los efectos adversos, sino también porque sin una completa evaluación pueden resultar ineficaces. Si el paciente presenta, por ejemplo, deficiencia de la testosterona, el uso exclusivo de Viagra no resolverá su problema. Si el problema es de orden vascular, el aumento de óxido nítrico no siempre resultará.
La erección se define como un mecanismo vascular y nervioso en el que intervienen factores hormonales. Los encargados de la erección son los cuerpos cavernosos del pene que son los responsables de llevar la sangre al mismo. Las causas que van a provocar problemas para que la erección tenga lugar se dividen en orgánicas, lo que sucede en el 90% de los casos, y psíquicas o nerviosas, en el restante 10%.
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