Impotencia sexual es el nombre con el que se sigue conociendo a la disfunción eréctil. Ya no se considera el nombre técnicamente correcto, sin embargo. Es la incapacidad constante de mantener la erección suficiente para el coito. Los hombres tensos, con ansiedad y sobreocupados en ocasiones no pueden lograr esa concentración necesaria, lo que genera dificultad para obtener y sostener la erección del pene. Existen otras causas, como los problemas vasculares. También sigue usándose el término latino impotencia erigendi, es decir, la incapacidad para la erección del pene.
It is normal for a man to have five to six erections during sleep, especially during rapid eye movement (REM). Their absence may indicate a problem with nerve function or blood supply in the penis. There are two methods for measuring changes in penile rigidity and circumference during nocturnal erection: snap gauge and strain gauge. A significant proportion of men who have no sexual dysfunction nonetheless do not have regular nocturnal erections.
Puede que esta razón te haya dejado un poco descolocado, así que explicaremos a continuación a que nos referimos con esto. Cuando sufres uno o más episodios de impotencia y se empieza a pensar en este tema, se puede llegar a tener convencimiento que se padece disfunción eréctil, y entonces seas incapaz de lograr la erección. Intenta evitar que esto te suceda.

En vez de inyectarse una medicina, algunos hombres se insertan un supositorio de alprostadil en la uretra. Un supositorio es una medicina sólida que se disuelve en el cuerpo después de haber sido insertada. Un profesional de la salud le prescribirá un aplicador prellenado para insertar el supositorio una pulgada adentro de la uretra. La erección comenzará entre 8 y 10 minutos y podría durar de 30 a 60 minutos.
Implantes peneanos. Tres tipos de implantes se emplean actualmente para el tratamiento de la disfunción eréctil; todos ellos deben implantarse quirúrgicamente: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente cuando se implantan estos dispositivos. En el momento actual ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos. Son unos cilindros de silicona (sustancia no rechazada por el organismo), de estructura anatómica, dos de los cuales se introducen en los cuerpos cavernosos del pene y producen la rigidez necesaria para una buena y adecuada relación sexual. Existen diferentes vías y técnicas para implantar la prótesis; la intervención dura aproximadamente 45 minutos. Mediante una incisión de la piel de 3-4 cm en la parte inferior del pene y en la raíz del escroto, se llega a los cuerpos cavernosos, donde se colocan las dos prótesis correspondientes, con un porcentaje de complicaciones mínimo. Todo ello con anestesia local o regional. Al ser una cirugía poco agresiva, el postoperatorio no requiere cuidados especiales; el paciente puede abandonar la clínica entre 12 y 24 horas después de la intervención, y a las 3-4 semanas de adaptación se puede reiniciar la vida sexual sin dificultades en la erección.
Existen muchos malentendidos en este tema. Como resultado del proceso de envejecimiento, suele haber un periodo refractario mayor -tiempo necesario para una nueva erección después de un orgasmo-. La edad también parece afectar el tiempo necesario para excitarse y para la erección y la eyaculación. Todo esto se consideran cambios completamente normales. Si la DE es más frecuentea medida que avanza la edad se debe principalmente a que es más probable que aparezca alguna (o varias) de las enfermedades que producen DE y que se consuman alguno de los medicamentos que se sabe que alteran la función eréctil.
What you need to know about STDs Sexually transmitted diseases (STDs) are infections that are passed on from one person to another through sexual contact. There are many STDs, including chlamydia, genital warts, syphilis, and trich. This article looks at some of the most common STDs, the symptoms, and how to avoid getting or passing an STD one on. Read now
Psicológicas: debido a factores afectivos, de desarrollo, interpersonales, de conocimientos, ansiedad, miedo al fracaso, sentimientos de culpa, infidelidad, eyaculación precoz previa, inseguridad emocional, etc.2​ Solamente el 18% de las personas que la sufren lo consulta con su médico, mientras que únicamente el 33% de los pacientes se comunica con su pareja. Todo ello provoca una reacción negativa de su pareja y un aislamiento que acaba por agravar el problema, aumentando el estrés, disminuyendo la autoestima y dificultando la solución a la disfunción eréctil psicológica.

Cavernosography measurement of the vascular pressure in the corpus cavernosum. Saline is infused under pressure into the corpus cavernosum with a butterfly needle, and the flow rate needed to maintain an erection indicates the degree of venous leakage. The leaking veins responsible may be visualized by infusing a mixture of saline and x-ray contrast medium and performing a cavernosogram.[20] In Digital Subtraction Angiography (DSA), the images are acquired digitally.
Es la incapacidad del varón para obtener o mantener una erección suficiente y realizar un coito satisfactorio. La DE es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Pero no es un tema que se trate abiertamente, pues forma parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos varones buscar ayuda para un trastorno que puede beneficiarse, en la mayoría de los casos, de un tratamiento relativamente sencillo.
En general, los especialistas en medicina familiar (médicos de cabecera especializados) son, junto a los urólogos, los cardiólogos y los psiquiatras, los mejor formados para la valoración, manejo y tratamiento de la disfunción eréctil. Las principales ventajas que aportan frente a los demás especialistas son la visión integral del paciente, la proximidad, la accesibilidad y la capacidad para la entrevista clínica.
Miedo de actuación y actitud del espectador: sea la causa de la disfunción eréctil orgánica o psicógena, siempre se establece lo que se denomina ansiedad de rendimiento y anticipación al fracaso. El hombre permanece demasiado atento a la respuesta eréctil, se autoobserva, no centrándose en las sensaciones eróticas agradables que influyen positivamente en la consecución de la erección. Esta situación, contrariamente a lo esperado, conduce a sucesivos fracasos erectivos. De esta forma se entra en una espiral fallo-miedo-fallo que suele ser difícil de superar por uno mismo. En estos casos, la ayuda temprana de un profesional puede ser determinante.

Hay una causa común en nuestra sociedad actual que es la “inactividad sexual”. Sin que exista ningún trastorno orgánico ni psicógeno, el individuo, por razones diversas, va distanciando progresivamente su actividad sexual, lo que va a afectar a las distintas fases de la respuesta sexual: deseo, excitación, orgasmo y satisfacción, causando frecuentemente anorgasmia femenina o impotencia masculina.
Los especialistas señalan la importancia de tratar el problema y acudir a un profesional. El doctor Natalio Cruz, Coordinador del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU), señala que “el primer paso para tratar una disfunción eréctil es identificar los factores de riesgo que han favorecido su aparición y actuar frente a ellos”, remarcando que “ afortunadamente existen diversas opciones de tratamiento y el objetivo principal es poder mejorar la calidad de vida de los pacientes y utilizar técnicas menos agresivas”.
Pero todos ellos vuelven a tener algo en común, el control de un especialista y su actual vida saludable: toman fármacos antihipertensivos que no afectan a su erecciones, potencian su vigor con ondas de choque, se alimentan bien y con poca sal, hacen deporte, beben lo justo y necesario para celebrar la alegría de vivir y, más o menos, han dejado de fumar o están en el camino acertado para conseguirlo.
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Es la incapacidad del varón para obtener o mantener una erección suficiente y realizar un coito satisfactorio. La DE es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Pero no es un tema que se trate abiertamente, pues forma parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos varones buscar ayuda para un trastorno que puede beneficiarse, en la mayoría de los casos, de un tratamiento relativamente sencillo.

The most important organic causes of impotence are cardiovascular disease and diabetes, neurological problems (for example, trauma from prostatectomy surgery), hormonal insufficiencies (hypogonadism) and drug side effects. Psychological impotence is where erection or penetration fails due to thoughts or feelings (psychological reasons) rather than physical impossibility; this is somewhat less frequent but can often be helped. In psychological impotence, there is a strong response to placebo treatment.

Sildenafilo (Viagra). Aprobado para su uso en Europa y en los Estados Unidos, es el medicamento oral que ha mostrado resultados más prometedores en la DE. En los estudios realizados, el sildenafilo mejoró las erecciones en 3 de cada 4 participantes (~75%), comparado con sólo 1 de cada 4 que mejoraron al tomar un placebo; con sildenafilo, uno de cada tres intentos de coito fue un éxito —comparado con sólo 1 de cada 5 intentos en pacientes con placebo—. El sildenafilo aumenta la concentración del GMP cíclico, que se produce en el pene durante la actividad sexual y que incrementa el flujo sanguíneo. Así, el sildenafilo eleva el flujo peneano de forma natural, de modo que la estimulación sexual causa erección. El sildenafilo no es, pues, un afrodisíaco ni una hormona ni un producto que cause por sí mismo erección, sino que sólo ayuda a conseguir una erección cuando existe estimulación sexual. El sildenafilo se toma "a demanda" —sólo cuando se desea—, y su acción comienza en 30 minutos y dura hasta 4 h. No se recomienda más de una tableta al día. Los efectos colaterales incluyen molestias digestivas, dolores de cabeza, enrojecimiento facial y dolores musculares, y, en un tres por ciento de los pacientes tratados, alteraciones de la visión. Como otras sustancias para tratar la DE, el sildenafilo está contraindicado en caso de enfermedades cardíacas y, sobre todo, jamás debe asociarse con los medicamentos llamados nitratos (por ejemplo, la nitroglicerina que se usa bajo la lengua para tratar la angina de pecho); en asociación con sildenafilo, los nitratos pueden bajar la tensión arterial bruscamente hasta niveles peligrosos.
Aunque el término impotencia (del latín impotens, "no poder") se usa coloquialmente para describir los problemas que interfieren con la relación sexual y con la reproducción, tales como la falta de deseo sexual (véase libido) y los problemas con la eyaculación o con el orgasmo, los especialistas en sexología y educación sexual concuerdan, sin embargo, que el uso del término disfunción eréctil resulta mucho más adecuado, pues no implica una calificación ni un prejuicio de la persona que presenta esa dificultad.
Es la incapacidad del varón para obtener o mantener una erección suficiente y realizar un coito satisfactorio. La DE es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Pero no es un tema que se trate abiertamente, pues forma parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos varones buscar ayuda para un trastorno que puede beneficiarse, en la mayoría de los casos, de un tratamiento relativamente sencillo.

Además del estrés cotidiano, la ansiedad por el acto sexual también es una causa común de la impotencia. La obligación que la sociedad impone al hombre de siempre tener que estar listo para satisfacer a la mujer, transformando una falla en algo vergonzoso, acaba por crear demasiada presión en algunas personas. La ansiedad en relación al rendimiento acaba creciendo si el hombre ya experimentó dificultades anteriormente. En algunos casos, la preocupación en tener y mantener la erección acaba por tornarse el principal foco, haciendo que el acto sexual en sí quede en segundo plano. Este nerviosismo se transforma en una «bola de nieve», causando nuevos episodios de impotencia, que a su vez conllevan mayor ansiedad.
En ocasiones, el concepto de impotencia se asocia a la idea de incapacidad o ineptitud. Un tenista puede mostrar su impotencia al ser derrotado con claridad por un rival. En este caso, la impotencia además puede vincularse a la frustración. El tenista que perdió reflejará su impotencia en una cierta postura corporal, en sus gestos o hasta en declaraciones que realiza durante o después del partido.
Medicamentos. Hay algunos medicamentos que causan directamente problemas de erección. Por ejemplo, los que se utilizan para la tensión alta. Se debe a que como bajan la tensión reducen también reducen el flujo sanguíneo. Algo que, como veíamos en el punto anterior, provoca que llegue menos sangre al pene y que por eso sea complicado alcanzar la erección.

Afrodisíacos y tratamientos alternativos. Los afrodisíacos son sustancias que supuestamente aumentan el impulso, el deseo y el desempeño sexual. La leyenda ha atribuido cualidades afrodisíacas a alimentos como los chiles, el chocolate, el regaliz, la manteca, las anchoas, las ostras y las vieiras. El "Spanish fly" o cantáridas, hecho de escarabajos secos, es el afrodisíaco más "famoso" y es particularmente inútil y nocivo.

La ansiedad, el estrés o la depresión son algunas de las situaciones mentales que pueden dar lugar a que un hombre sufra esta mencionada impotencia. Pero no sólo aquellas también los profesionales establecen como posible origen de la misma la falta de ejercicio físico, el sufrir insomnio, el encontrarse en un momento de fracaso laboral o la fatiga.
La excitación sexual masculina es un proceso complejo que involucra al cerebro, las hormonas, las emociones, los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos. La disfunción eréctil puede ser el resultado de un problema con alguno de dichos factores. Del mismo modo, el estrés y las inquietudes relacionadas con la salud mental pueden provocar disfunción eréctil o empeorarla.
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