Todas estas medicinas relajan los músculos lisos y aumentan el flujo sanguíneo en el pene durante la estimulación sexual. Usted no debe tomar ninguna de estas medicinas para tratar la DE si está tomando nitratos para tratar una condición del corazón. Los nitratos amplían y relajan los vasos sanguíneos. La combinación puede causar una disminución repentina de la presión arterial, lo cual podría ocasionarle un desmayo, mareo, o una caída que podría causar lesiones.
Trabajos recientes han demostrado que las ondas de choque producen un importante aumento del porcentaje de fibras de musculo liso. Esto es fundamental, ya que el incremento de estas fibras favorece la dilatación arterial (mayor llegada de sangre) y la relajación de los sinusoides (mayor almacenamiento). Ambos mecanismos son fundamentales para conseguir una buena rigidez.
La probabilidad de disfunción eréctil aumenta después de una prostatectomía radical. Se calcula que entre un 24% y un 68% de los varones sometidos a este tipo de procedimiento quirúrgico desarrolla disfunción eréctil. Este porcentaje varía en función del tipo de técnica quirúrgica utilizada. Por ello, si ha observado algún cambio significativo en su capacidad para alcanzar o mantener una erección después de someterse a una prostatectomía radical o a una resección transuretral de próstata, su situación es bastante habitual.
Si bien la edad suele ser una de las principales causas de la impotencia, no se considera la única, ya que existen muchos casos de hombres mayores que gozan de una vida sexual activa, gracias a su estilo de vida. Sin embargo, enfermedades como la hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o alcoholismo, e incluso algunas enfermedades psicológicas como la depresión y el estrés, podrían ser algunos factores causantes de impotencia en los hombres.
Los estudios demuestran que la probabilidad de que se produzca algún grado de disfunción eréctil en el hombre deprimido, oscila entre el 60% y el 90%, dependiendo de la gravedad de la depresión. Aunque superar la depresión puede ser una tarea lenta y difícil, la recuperación no tiene por qué verse complicada por los problemas de erección. Por este motivo, es fundamental que ambos componentes de la pareja estén bien informados sobre la disfunción eréctil, de forma que puedan tratarla si llega a producirse.
Pese a que la edad es popularmente conocida como el principal factor de riesgo de disfunción eréctil, en realidad, no es el envejecimiento el principal culpable de las enfermedades que surgen con él. Una persona mayor y completamente saludable sin medicamentos es plenamente capaz de conseguir erecciones satisfactorias en la mayoría de los casos. Un hombre saludable de 65 años puede tener más «potencia» que un hombre de 40 años con antecedentes de diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Cuando un hombre siente excitación sexual, su cerebro envía una señal al nervio del pene, que activa la circulación sanguínea hacia el tejido cavernoso. Como una especie de esponja, al llenarse de sangre se expande y la expansión produce a su vez la compresión de las venas reteniendo la sangre, lo que produce el aumento de longitud y grosor del pene que se endurece. Por diversos motivos, a veces esto no ocurre con normalidad.
El doctor Benítez insiste en la importancia de detectar cualquier problema relacionado con la erección, pues en muchos casos suele ser el primer indicio de enfermedades más importantes que pueden estar afectando a la salud del hombre. Por ello, es fundamental ponerse en manos de un experto en salud sexual masculina que estudie el origen e indique el tratamiento a seguir, en el que se indicarán fármacos y también se podrá llevar a cabo la terapia de ondas de choque. Además, será necesario instaurar una serie de hábitos saludables que impliquen modificaciones en la dieta y el abandono de tóxicos.
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