Los especialistas señalan la importancia de tratar el problema y acudir a un profesional. El doctor Natalio Cruz, Coordinador del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU), señala que “el primer paso para tratar una disfunción eréctil es identificar los factores de riesgo que han favorecido su aparición y actuar frente a ellos”, remarcando que “ afortunadamente existen diversas opciones de tratamiento y el objetivo principal es poder mejorar la calidad de vida de los pacientes y utilizar técnicas menos agresivas”.
Causas psicológicas. Una de las razones más frecuentes de la disfunción son los problemas psicológicos, desde la depresión hasta el estrés. Por ejemplo, en este último caso, cuando tienes un estado de tensión aumentan los niveles de cortisol en la sangre. El incremento de esta hormona hace que tu cuerpo esté preparado para superar una situación de tensión, sin embargo, al mismo tiempo provoca que no se pueda conseguir la erección.
Los hábitos de vida poco saludables como el tabaco, el alcohol, el sedentarismo o la presencia de obesidad o diabetes son factores determinantes de la aparición de alteraciones en la erección del varón. De hecho, diversos estudios muestran que la disfunción eréctil afecta a uno de cada cuatro fumadores y a más del 20% de los hombres con exceso de peso.

Diabetes is an example of an endocrine disease that can cause a person to experience impotence. Diabetes affects the body’s ability to utilize the hormone insulin. One of the side effects associated with chronic diabetes is nerve damage. This affects penis sensations. Other complications associated with diabetes are impaired blood flow and hormone levels. Both of these factors can contribute to impotence.
Para hacer el diagnóstico de la disfunción eréctil el médico irá hacer un registro detallado de todas las dificultades sentidas durante el contacto íntimo, además de informarse sobre otras posibles causas como depresión o el uso de drogas por ejemplo, que puedan estar causando el problema. También hará un examen físico en búsqueda de deformidades en el órgano genital, enfermedades en las próstata, señales de hipogonadismo o señales de enfermedades cardiovasculares o neurológicas. 
Sildenafilo (Viagra). Aprobado para su uso en Europa y en los Estados Unidos, es el medicamento oral que ha mostrado resultados más prometedores en la DE. En los estudios realizados, el sildenafilo mejoró las erecciones en 3 de cada 4 participantes (~75%), comparado con sólo 1 de cada 4 que mejoraron al tomar un placebo; con sildenafilo, uno de cada tres intentos de coito fue un éxito —comparado con sólo 1 de cada 5 intentos en pacientes con placebo—. El sildenafilo aumenta la concentración del GMP cíclico, que se produce en el pene durante la actividad sexual y que incrementa el flujo sanguíneo. Así, el sildenafilo eleva el flujo peneano de forma natural, de modo que la estimulación sexual causa erección. El sildenafilo no es, pues, un afrodisíaco ni una hormona ni un producto que cause por sí mismo erección, sino que sólo ayuda a conseguir una erección cuando existe estimulación sexual. El sildenafilo se toma "a demanda" —sólo cuando se desea—, y su acción comienza en 30 minutos y dura hasta 4 h. No se recomienda más de una tableta al día. Los efectos colaterales incluyen molestias digestivas, dolores de cabeza, enrojecimiento facial y dolores musculares, y, en un tres por ciento de los pacientes tratados, alteraciones de la visión. Como otras sustancias para tratar la DE, el sildenafilo está contraindicado en caso de enfermedades cardíacas y, sobre todo, jamás debe asociarse con los medicamentos llamados nitratos (por ejemplo, la nitroglicerina que se usa bajo la lengua para tratar la angina de pecho); en asociación con sildenafilo, los nitratos pueden bajar la tensión arterial bruscamente hasta niveles peligrosos.
Tratamientos hormonales. La terapia con testosterona está indicada sólo en hombres con hipogonadismo (niveles bajos de testosterona, la hormona masculina). Puede utilizarse por vía oral o en parches. La testosterona no se recomienda nunca para hombres con niveles no patológicos de hormona masculina; en éstos puede mejorar el impulso sexual, pero a costa de causar daños sobre la próstata y el hígado, a veces irreversibles. Cuando la DE se debe a niveles excesivos de la hormona prolactina, puede ser útil el medicamento bromocriptina.

Una manera de saber se sufre de impotencia sexual es intentar estimularse sexualmente, si estás sano y todo va bien, la erección llegará sin problema. Si no lo consigues, y esto te ocurre durante unos cuantos días o semanas, y estás ese tiempo si lograr la erección, seguramente tengas un problema. ¿Qué hacer? En el siguiente apartado te lo mostramos.
Un doctor podría prescribirle testosterona (en inglés) si tiene niveles muy bajos de esta hormona en la sangre. Aunque el uso de testosterona podría ayudarle con la DE, a menudo no sirve si su DE es causada por problemas circulatorios o de los nervios. La testosterona también puede causar efectos secundarios, incluyendo un aumento de glóbulos rojos y problemas para orinar.
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The FDA does not recommend alternative therapies to treat sexual dysfunction.[24] Many products are advertised as "herbal viagra" or "natural" sexual enhancement products, but no clinical trials or scientific studies support the effectiveness of these products for the treatment of erectile dysfunction, and synthetic chemical compounds similar to sildenafil have been found as adulterants in many of these products.[25][26][27][28][29] The United States Food and Drug Administration has warned consumers that any sexual enhancement product that claims to work as well as prescription products is likely to contain such a contaminant.[30]
Es la incapacidad del varón para obtener o mantener una erección suficiente y realizar un coito satisfactorio. La DE es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Pero no es un tema que se trate abiertamente, pues forma parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos varones buscar ayuda para un trastorno que puede beneficiarse, en la mayoría de los casos, de un tratamiento relativamente sencillo.

Los hábitos de riesgo que pueden conducir a que se desarrolle DE son: el consumo de sustancias adictivas legales (tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol) o ilegales, el estrés. Un indicador de la DE física, en contraposición con la psicológica, es la incapacidad de experimentar o mantener una erección al despertarse por la mañana. La DE que persista por más de tres meses y que no sea debida a un suceso estresante evidente, al consumo de sustancias adictivas, al consumo de alcohol o a afecciones médicas transitorias que causan DE señala la necesidad de recibir atención médica por parte de un urólogo.
Menos del 10 por ciento de los hombres que sufren DE buscan ayuda médica. Al enfrentarse con la DE, es frecuente que se desmoralicen, que se depriman o que busquen tratamientos milagrosos. Existen innumerables remedios populares que se deben considerar con toda cautela y escepticismo. Actualmente existen muchos tratamientos eficaces y muy seguros, aunque en ningún caso mágicos.
La disfunción eréctil es una situación bastante frecuente; se ha calculado que en algún momento puede afectar en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Hasta hace poco era un tema que no solía tratarse abiertamente. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos hombres buscar ayuda para un trastorno que puede, en la mayoría de los casos, beneficiarse de un tratamiento médico.
Cualquier enfermedad crónica puede aumentar los riesgos de impotencia sexual y, para empeorar el cuadro, muchos de los medicamentos usados en el tratamiento de estas enfermedades también contribuyen a la disfunción eréctil. Se estima que hasta ¼ de los casos de impotencia son causados por estas drogas. Antidepresivos y medicamentos para hipertensión (todos los tipos) son los principales «villanos».
Cuando existe un estímulo sexual, el cerebro del hombre envía información (neurotransmisores) a través de la médula espinal hasta los nervios. Los neurotransmisores alcanzan la musculatura lisa de las paredes de los espacios sinusoidales en los cuerpos cavernosos del pene y éstos, al liberarse, producen la relajación del músculo que se expande dejando entrar sangre en el pene. La expansión produce a su vez la compresión de las venas reteniendo la sangre en el interior de los cuerpos cavernosos lo que produce el aumento de longitud y grosor del pene que se conoce como erección.
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