Hay una causa común en nuestra sociedad actual que es la “inactividad sexual”. Sin que exista ningún trastorno orgánico ni psicógeno, el individuo, por razones diversas, va distanciando progresivamente su actividad sexual, lo que va a afectar a las distintas fases de la respuesta sexual: deseo, excitación, orgasmo y satisfacción, causando frecuentemente anorgasmia femenina o impotencia masculina.
Y para prevenir la hipertensión arterial, cuando está en nuestras manos, debemos dejar por completo el hábito tabáquico, reducir al máximo la ingesta de bebidas alcohólicas, mantener una dieta baja en grasas saturadas y azúcares, evitar el sobrepeso y el sedentarismo a la vez que practicamos ejercicio físico, y controlar, por supuesto, el consumo de sal.
Implantes peneanos. Tres tipos de implantes se emplean actualmente para el tratamiento de la disfunción eréctil; todos ellos deben implantarse quirúrgicamente: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente cuando se implantan estos dispositivos. En el momento actual ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos. Son unos cilindros de silicona (sustancia no rechazada por el organismo), de estructura anatómica, dos de los cuales se introducen en los cuerpos cavernosos del pene y producen la rigidez necesaria para una buena y adecuada relación sexual. Existen diferentes vías y técnicas para implantar la prótesis; la intervención dura aproximadamente 45 minutos. Mediante una incisión de la piel de 3-4 cm en la parte inferior del pene y en la raíz del escroto, se llega a los cuerpos cavernosos, donde se colocan las dos prótesis correspondientes, con un porcentaje de complicaciones mínimo. Todo ello con anestesia local o regional. Al ser una cirugía poco agresiva, el postoperatorio no requiere cuidados especiales; el paciente puede abandonar la clínica entre 12 y 24 horas después de la intervención, y a las 3-4 semanas de adaptación se puede reiniciar la vida sexual sin dificultades en la erección.

La incapacidad de experimentar o mantener una erección al despertarse por la mañana se considera un indicador de impotencia de causa física, en contraposición con la de tipo psicológico. La impotencia que persiste más de 3 meses y que no sea debida a un suceso estresante evidente, a drogas, a alcohol o a afecciones médicas transitorias que causan DE, señala la necesidad de recibir atención médica por un urólogo.
Causas psicológicas. Una de las razones más frecuentes de la disfunción son los problemas psicológicos, desde la depresión hasta el estrés. Por ejemplo, en este último caso, cuando tienes un estado de tensión aumentan los niveles de cortisol en la sangre. El incremento de esta hormona hace que tu cuerpo esté preparado para superar una situación de tensión, sin embargo, al mismo tiempo provoca que no se pueda conseguir la erección.
La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE. Tradicionalmente los urólogos, quienes se especializan en problemas de las vías urinarias, han tratado la DE; sin embargo, los urólogos sólo son responsables del 25 por ciento de las menciones de sildenafilo en 1999.
3- Tadalafil (Cialis®) – Presenta como principal particularidad el hecho de que la acción de la droga inicia con apenas 15 minutos, pudiendo durar hasta 36 horas. Esto no significa que el paciente tendrá una erección que dure 36 horas, mas sí que dentro de un intervalo de 36 horas tendrá más facilidad para tener erecciones si existe estímulo sexual.
Puede que esta razón te haya dejado un poco descolocado, así que explicaremos a continuación a que nos referimos con esto. Cuando sufres uno o más episodios de impotencia y se empieza a pensar en este tema, se puede llegar a tener convencimiento que se padece disfunción eréctil, y entonces seas incapaz de lograr la erección. Intenta evitar que esto te suceda.
Entre un 38-78% de los varones afectados por infarto de miocardio presenta problemas de erección. Si se le diagnostica una cardiopatía, no dude en preguntar a su médico todas sus dudas y preocupaciones sobre su futura vida sexual. Las principales causas físicas de disfunción eréctil en los pacientes con problemas de corazón, son la aterosclerosis, porque produce dificultad en la llegada de sangre al pene, y algunos fármacos. En numerosas ocasiones el miedo a sufrir una recaída durante el acto sexual conduce a una disfunción eréctil e incluso a querer evitar la relación sexual. Es fundamental que el paciente pregunte al especialista acerca del nivel de esfuerzo que puede realizar.
Es muy importante realizar un rápido diagnóstico de la disfunción eréctil, tanto por la mejora de la calidad de vida de los hombres y sus parejas, como por la posibilidad de que se trate de un síntoma de otras enfermedades (hipertensión arterial, diabetes...). Lo más urgente es ponerse en manos de un médico que enfoque el trastorno correctamente, realice los exámenes necesarios, diagnostique sus causas, recomiende el tratamiento apropiado o, según el caso, lo remita a un especialista. El proceso de evaluación diagnóstica consiste en un repaso de la historia clínica y sexual del paciente, valoración psicosocial y exploración física. Un último detalle: en el contacto con el médico es recomendable utilizar un vocabulario sencillo y expresarse con naturalidad, ya que el doctor está tan acostumbrado a escuchar problemas similares que será la mejor forma de que nos ayude.
Los estudios demuestran que la probabilidad de que se produzca algún grado de disfunción eréctil en el hombre deprimido, oscila entre el 60% y el 90%, dependiendo de la gravedad de la depresión. Aunque superar la depresión puede ser una tarea lenta y difícil, la recuperación no tiene por qué verse complicada por los problemas de erección. Por este motivo, es fundamental que ambos componentes de la pareja estén bien informados sobre la disfunción eréctil, de forma que puedan tratarla si llega a producirse.
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Tener problemas de erección de vez en cuando no es necesariamente un motivo para preocuparse. Si la disfunción eréctil es un problema continuo, sin embargo, puede provocar estrés, afectar la confianza en ti mismo y contribuir a causar problemas en las relaciones. Los problemas para conseguir o mantener una erección también pueden ser un signo de una enfermedad no diagnosticada que necesita tratamiento y un factor de riesgo de enfermedades cardíacas.
Tener problemas de erección de vez en cuando no es necesariamente un motivo para preocuparse. Si la disfunción eréctil es un problema continuo, sin embargo, puede provocar estrés, afectar la confianza en ti mismo y contribuir a causar problemas en las relaciones. Los problemas para conseguir o mantener una erección también pueden ser un signo de una enfermedad no diagnosticada que necesita tratamiento y un factor de riesgo de enfermedades cardíacas.
Dr. Shiel received a Bachelor of Science degree with honors from the University of Notre Dame. There he was involved in research in radiation biology and received the Huisking Scholarship. After graduating from St. Louis University School of Medicine, he completed his Internal Medicine residency and Rheumatology fellowship at the University of California, Irvine. He is board-certified in Internal Medicine and Rheumatology.
Terapia transuretral y de inyección. Consiste en inyectar medicamentos en el tejido eréctil para relajar los músculos lisos del pene y permitir que tenga lugar la erección. Está indicada en algunos casos de DE. Los medicamentos inyectados suelen ser asociaciones de papaverina-fentolamina, o bien alprostadil (prostaglandina E1). Las reacciones adversas son generalmente menores, pero pueden incluir erecciones prolongadas y dolorosas (priapismo; véase príapo). Una alternativa a las inyecciones es un dispositivo de plástico para aplicar estos medicamentos a través de la uretra. Aunque más seguras y menos costosas que los tratamientos quirúrgicos, estas terapias tienen una tasa alta de abandono, ya que la pérdida de espontaneidad hace perder interés en el procedimiento. Las sustancias vasoactivas son sustancias que, introducidas a través de la uretra o inyectadas en los cuerpos cavernosos del pene, producen una erección que permite una buena relación sexual. Pueden utilizarse una o dos veces por semana. Antes de empezar el tratamiento, es importante hacer las pruebas necesarias para conocer la respuesta a dichas sustancias.

Puede ocurrir repentina o gradualmente. Algunos hombres pierden lentamente la firmeza de las erecciones o la duración de las mismas. En otros hombres, especialmente cuando se debe en gran parte a factores psicológicos, el problema puede ocurrir de manera imprevisible y puede mejorar en cualquier momento. A pesar de las dificultades con las erecciones, pueden seguir teniendo orgasmos normales y eyaculaciones sin una erección completa.
El vardenafilo: Comercializado como Levitra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Su administración debe realizarse entre 25 y 60 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto dura hasta 5 horas. Los efectos secundarios de esta medicación son leves y van desde el dolor de cabeza y náuseas hasta mareos o rinitis. Hay que tener en cuenta que la concentración del fármaco en sangre se retrasa si se ingiere una comida con alto contenido en grasa. Sin embargo, este retraso no se produce con la forma bucodispersable. La forma bucodispersable de vardenafilo permite la toma sin agua y las comidas grasas no interaccionan.
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