Por este motivo, el doctor José Benítez Molina, especialista en salud sexual masculina y director médico de Boston Medical Group, centra nuestro objetivo informativo en los hombres que padecen disfunción eréctil, impotencia, para hablar de una de las causas más desconocidas de esta enfermedad varonil: la hipertensión (HTA); patología que consigue disminuir el torrente sanguíneo que llega, entre otros, a los cuerpos cavernosos del pene.

Las causas más comunes de DE son los problemas médicos que afectan los vasos sanguíneos y la circulación de la sangre al pene. Estos incluyen el endurecimiento de las arterias (ateroesclerosis) asociado con la diabetes, obesidad, el uso de tabaco, la presión arterial alta y el colesterol elevado. Por eso, la DE puede ser indicio de enfermedad cardíaca u otros problemas serios de salud.
Trabajos recientes han demostrado que las ondas de choque producen un importante aumento del porcentaje de fibras de musculo liso. Esto es fundamental, ya que el incremento de estas fibras favorece la dilatación arterial (mayor llegada de sangre) y la relajación de los sinusoides (mayor almacenamiento). Ambos mecanismos son fundamentales para conseguir una buena rigidez.
1. Historia clínica. Interesa recoger la información sobre problemas médicos actuales y previos, medicamentos que se estén tomando y antecedentes de problemas psicológicos (estrés, ansiedad, depresión). El médico también requerirá antecedentes sexuales -inicio de la DE, frecuencia, calidad y duración de cualquier erección, etc.- e investigará la motivación para el tratamiento y las expectativas del paciente. En ocasiones puede ser apropiado entrevistar a la pareja sexual del varón con DE
En los hombres mayores, la DE generalmente tiene una causa física, como una enfermedad, una lesión o efectos secundarios de medicamentos. Cualquier trastorno que cause una lesión en los nervios o que deteriore el flujo de sangre al pene puede causar DE. La incidencia aumenta con la edad: alrededor del 5 por ciento de los hombres de 40 años de edad y entre el 15 y el 25 por ciento de los hombres de 65 años de edad experimentan DE. Sin embargo, la disfunción eréctil no es necesariamente una parte inevitable del proceso de envejecimiento.
Este mecanismo es el mismo que produce la enfermedad coronaria, ya que las arterias también son las encargadas de aportar la sangre al músculo cardiaco o miocardio. De hecho, los factores de riesgo de la impotencia son los mismos que de la enfermedad coronaria, es decir, hipercolesterolemia (alto nivel de colesterol en sangre), la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, etc.
Tener problemas de erección de vez en cuando no es necesariamente un motivo para preocuparse. Si la disfunción eréctil es un problema continuo, sin embargo, puede provocar estrés, afectar la confianza en ti mismo y contribuir a causar problemas en las relaciones. Los problemas para conseguir o mantener una erección también pueden ser un signo de una enfermedad no diagnosticada que necesita tratamiento y un factor de riesgo de enfermedades cardíacas.
Uno de los problemas más comunes entre los hombres es la impotencia, también conocida como disfunción eréctil. Es un problema muy grave que puede generar grandes complicaciones a nivel de pareja y personal. Es evidente que estamos tratando con un tema muy delicado, el cual no suele hablarse de manera abierta con las personas, más es importante tocar algunos tópicos para poder conocer más a fondo sobre este problema y sus consecuencias.
El vardenafilo: Comercializado como Levitra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Su administración debe realizarse entre 25 y 60 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto dura hasta 5 horas. Los efectos secundarios de esta medicación son leves y van desde el dolor de cabeza y náuseas hasta mareos o rinitis. Hay que tener en cuenta que la concentración del fármaco en sangre se retrasa si se ingiere una comida con alto contenido en grasa. Sin embargo, este retraso no se produce con la forma bucodispersable. La forma bucodispersable de vardenafilo permite la toma sin agua y las comidas grasas no interaccionan.
Uno de los problemas más comunes entre los hombres es la impotencia, también conocida como disfunción eréctil. Es un problema muy grave que puede generar grandes complicaciones a nivel de pareja y personal. Es evidente que estamos tratando con un tema muy delicado, el cual no suele hablarse de manera abierta con las personas, más es importante tocar algunos tópicos para poder conocer más a fondo sobre este problema y sus consecuencias.
En ocasiones, el concepto de impotencia se asocia a la idea de incapacidad o ineptitud. Un tenista puede mostrar su impotencia al ser derrotado con claridad por un rival. En este caso, la impotencia además puede vincularse a la frustración. El tenista que perdió reflejará su impotencia en una cierta postura corporal, en sus gestos o hasta en declaraciones que realiza durante o después del partido.
Hay una causa común en nuestra sociedad actual que es la “inactividad sexual”. Sin que exista ningún trastorno orgánico ni psicógeno, el individuo, por razones diversas, va distanciando progresivamente su actividad sexual, lo que va a afectar a las distintas fases de la respuesta sexual: deseo, excitación, orgasmo y satisfacción, causando frecuentemente anorgasmia femenina o impotencia masculina.

El doctor Benítez insiste en la importancia de detectar cualquier problema relacionado con la erección, pues en muchos casos suele ser el primer indicio de enfermedades más importantes que pueden estar afectando a la salud del hombre. Por ello, es fundamental ponerse en manos de un experto en salud sexual masculina que estudie el origen e indique el tratamiento a seguir, en el que se indicarán fármacos y también se podrá llevar a cabo la terapia de ondas de choque. Además, será necesario instaurar una serie de hábitos saludables que impliquen modificaciones en la dieta y el abandono de tóxicos.
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