The Latin term impotentia coeundi describes simple inability to insert the penis into the vagina; it is now mostly replaced by more precise terms, such as erectile dysfunction (ED). The study of erectile dysfunction within medicine is covered by andrology, a sub-field within urology. Research indicates that erectile dysfunction is common, and it is suggested that approximately 40% of males with erectile dysfunction or impotence, at least occasionally.[35] The condition is also on occasion called phallic impotence.[36] Its antonym or opposite condition is priapism.[37][38]
This content is provided as a service of the National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK), part of the National Institutes of Health. The NIDDK translates and disseminates research findings through its clearinghouses and education programs to increase knowledge and understanding about health and disease among patients, health professionals, and the public. Content produced by the NIDDK is carefully reviewed by NIDDK scientists and other experts.
Otras causas posibles son el tabaquismo y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y el consumo excesivo de la marihuana, que afectan el flujo sanguíneo en las venas y en las arterias, y anormalidades en las hormonas, como, por ejemplo, una cantidad insuficiente de testosterona. El incremento de prolactina que pueden producir algunos fármacos, como los ansiolíticos y antipsicóticos (risperidona, olanzapina, haloperidol), puede provocar también disfunción eréctil. Las causas hormonales suelen afectar también la libido.[cita requerida]
La impotencia generandi (también citada simplemente como esterilidad), en cambio, se caracteriza por dejar a quien la padece sin la posibilidad de tener hijos aún cuando la penetración se concreta sin mayores inconvenientes. Esto puede deberse a un mal funcionamiento de los órganos sexuales o a la producción defectuosa de gametos (óvulos o espermatozoides, según el género).
Guay AT, et al. American Association of Clinical Endocrinologists medical guidelines for clinical practice for the evaluation and treatment of male sexual dysfunction: A couple’s problem – 2003 update (Guías médicas de la Asociación Estadounidense de Endocrinólogos Clínicos para la práctica clínica de la evaluación y el tratamiento de la disfunción sexual masculina: un problema de pareja; actualización de 2003). Endocrine Practice (Práctica de endocrinología). 2003;9:77.

Hay una causa común en nuestra sociedad actual que es la “inactividad sexual”. Sin que exista ningún trastorno orgánico ni psicógeno, el individuo, por razones diversas, va distanciando progresivamente su actividad sexual, lo que va a afectar a las distintas fases de la respuesta sexual: deseo, excitación, orgasmo y satisfacción, causando frecuentemente anorgasmia femenina o impotencia masculina.

La ansiedad, el estrés, el exceso de trabajo o preocupaciones, son causas frecuentes de Disfunción Eréctil. Las situaciones de alerta o estrés hacen que los niveles de ciertas sustancias químicas como la adrenalina, no sean los adecuados para que suceda la vasodilatación de las arterias que irrigan el pene. De este modo, la afluencia de sangre se ve dificultada y se ve impedida la erección. Con frecuencia, suele haber problemas emocionales que pueden afectar tanto a la autoestima como a las relaciones del individuo y pueden perpetuar la disfunción eréctil.
Cuando un hombre acude al urólogo, lo más habitual es que se deba a una disfunción eréctil, pues se ha convertido en primer motivo de consulta en este campo. Según una nota de prensa difundida por los organizadores del LXXX Congreso Nacional de Urología, que tuvo lugar recientemente en Salamanca, dos millones de españoles de entre 40 y 50 años sufre una disfunción eréctil, pero menos de un 35% consultan al médico.
Entre un 38-78% de los varones afectados por infarto de miocardio presenta problemas de erección. Si se le diagnostica una cardiopatía, no dude en preguntar a su médico todas sus dudas y preocupaciones sobre su futura vida sexual. Las principales causas físicas de disfunción eréctil en los pacientes con problemas de corazón, son la aterosclerosis, porque produce dificultad en la llegada de sangre al pene, y algunos fármacos. En numerosas ocasiones el miedo a sufrir una recaída durante el acto sexual conduce a una disfunción eréctil e incluso a querer evitar la relación sexual. Es fundamental que el paciente pregunte al especialista acerca del nivel de esfuerzo que puede realizar.
Tests such as the bulbocavernosus reflex test are used to determine if there is sufficient nerve sensation in the penis. The physician squeezes the glans (head) of the penis, which immediately causes the anus to contract if nerve function is normal. A physician measures the latency between squeeze and contraction by observing the anal sphincter or by feeling it with a gloved finger inserted past the anus.
Mención aparte merece también el trastorno de la impotencia o disfunción eréctil en la tercera edad, ya que existen muchos malentendidos. Como resultado del proceso de envejecimiento, suele haber un periodo refractario mayor (tiempo necesario para una nueva erección después de un orgasmo). La edad también parece afectar al tiempo necesario para excitarse, para la erección y la eyaculación. Todo ello se considera completamente normal.
Cuando existe un estímulo sexual, el cerebro del hombre envía información (neurotransmisores) a través de la médula espinal hasta los nervios. Los neurotransmisores alcanzan la musculatura lisa de las paredes de los espacios sinusoidales en los cuerpos cavernosos del pene y éstos, al liberarse, producen la relajación del músculo que se expande dejando entrar sangre en el pene. La expansión produce a su vez la compresión de las venas reteniendo la sangre en el interior de los cuerpos cavernosos lo que produce el aumento de longitud y grosor del pene que se conoce como erección.
Además del estrés cotidiano, la ansiedad por el acto sexual también es una causa común de la impotencia. La obligación que la sociedad impone al hombre de siempre tener que estar listo para satisfacer a la mujer, transformando una falla en algo vergonzoso, acaba por crear demasiada presión en algunas personas. La ansiedad en relación al rendimiento acaba creciendo si el hombre ya experimentó dificultades anteriormente. En algunos casos, la preocupación en tener y mantener la erección acaba por tornarse el principal foco, haciendo que el acto sexual en sí quede en segundo plano. Este nerviosismo se transforma en una «bola de nieve», causando nuevos episodios de impotencia, que a su vez conllevan mayor ansiedad.

Este artículo sobre la impotencia o disfunción eréctil actualizado en mayo de 2018 por el Dr. Luis Rodríguez-Vela, Director del Instituto de Urología y Medicina Sexual y Profesor de Urología de la Universidad de Zaragoza. En 1992 realizó un Fellow (máster) en Boston University (USA) y tuvo ocasión de formarse en todos los aspectos de la sexualidad e infertilidad masculina. Desde entonces ha visitado, diagnosticado y tratado a miles de varones con disfunción eréctil.
La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE. Tradicionalmente los urólogos, quienes se especializan en problemas de las vías urinarias, han tratado la DE; sin embargo, los urólogos sólo son responsables del 25 por ciento de las menciones de sildenafilo en 1999.
La cavernosometría y la cavernosografía de infusión dinámica (DICC) es una prueba en la que se induce una erección con medicamentos, se mide la capacidad de almacenamiento del pene, se hace una ecografía de las arterias del pene (para medir la presión arterial) y se realiza una radiografía del pene erecto para obtener datos anatómicos precisos. Sólo es necesaria en algunos casos de DE.

El sexo es un parte importante de la vida de una gran parte de la población adulta. Pero no todo el mundo disfruta tanto como le gustaría. Esto puede suceder por diferentes razones y puede ser el origen de problemas de pareja, desánimo, bajo autoestima o depresión. Por eso, es importante que se traten una vez que sean detectados. Así que, en este artículo vamos a ver cómo reconocer si sufre impotencia sexual masculina y qué  hacer si esto sucede.

Si bien la edad suele ser una de las principales causas de la impotencia, no se considera la única, ya que existen muchos casos de hombres mayores que gozan de una vida sexual activa, gracias a su estilo de vida. Sin embargo, enfermedades como la hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o alcoholismo, e incluso algunas enfermedades psicológicas como la depresión y el estrés, podrían ser algunos factores causantes de impotencia en los hombres.


Las causas más comunes de DE son los problemas médicos que afectan los vasos sanguíneos y la circulación de la sangre al pene. Estos incluyen el endurecimiento de las arterias (ateroesclerosis) asociado con la diabetes, obesidad, el uso de tabaco, la presión arterial alta y el colesterol elevado. Por eso, la DE puede ser indicio de enfermedad cardíaca u otros problemas serios de salud.
Es muy importante realizar un rápido diagnóstico de la disfunción eréctil, tanto por la mejora de la calidad de vida de los hombres y sus parejas, como por la posibilidad de que se trate de un síntoma de otras enfermedades (hipertensión arterial, diabetes...). Lo más urgente es ponerse en manos de un médico que enfoque el trastorno correctamente, realice los exámenes necesarios, diagnostique sus causas, recomiende el tratamiento apropiado o, según el caso, lo remita a un especialista. El proceso de evaluación diagnóstica consiste en un repaso de la historia clínica y sexual del paciente, valoración psicosocial y exploración física. Un último detalle: en el contacto con el médico es recomendable utilizar un vocabulario sencillo y expresarse con naturalidad, ya que el doctor está tan acostumbrado a escuchar problemas similares que será la mejor forma de que nos ayude.
Surgical intervention for a number of conditions may remove anatomical structures necessary to erection, damage nerves, or impair blood supply. Erectile dysfunction is a common complication of treatments for prostate cancer, including prostatectomy and destruction of the prostate by external beam radiation, although the prostate gland itself is not necessary to achieve an erection. As far as inguinal hernia surgery is concerned, in most cases, and in the absence of postoperative complications, the operative repair can lead to a recovery of the sexual life of patients with preoperative sexual dysfunction, while, in most cases, it does not affect patients with a preoperative normal sexual life.[11]
En los cuerpos cavernosos existen unas cavidades que se llaman sinusoides y en flaccidez están vacíos. Cuando se produce la erección, llega gran cantidad de sangre a los cuerpos cavernosos y estos sinusoides se relajan y almacenan la sangre. Una adecuada entrada y almacenamiento de sangre produce el aumento del tamaño y la rigidez del pene. (Figura 2). Si la sangre no entra correctamente, o bien se escapa de los sinusoides, entonces se produce una dificultad para lograr y/o mantener la rigidez.
This is similar to magnetic resonance imaging. Magnetic resonance angiography uses magnetic fields and radio waves to provide detailed images of the blood vessels. Doctors may inject a "contrast agent" into the patient's bloodstream that causes vascular tissues to stand out against other tissues. The contrast agent provides for enhanced information regarding blood supply and vascular anomalies.
No todos pueden usar estos medicamentos. Su médico puede hablarle sobre alprostadilo en caso de que los medicamentos orales no sean una opción para usted. El alprostadilo es una versión sintética de la prostaglandina E. Se puede inyectar en el pene o insertarse como un pequeño supositorio en la uretra (el orificio en el extremo del pene). Su médico le ayudará a decidir qué tratamiento es mejor para usted.
Everything you need to know about chlamydia Chlamydia is the most common STI in the United States, yet most people do not experience obvious symptoms. Chlamydia affects men and women and can harm the reproductive systems, sometimes permanently. Find out about the causes and symptoms of chlamydia, as well as what the best treatments are and how to get screened. Read now

Jump up ^ Reepmeyer JC, Woodruff JT (2007). "Use of liquid chromatography-mass spectrometry and a chemical cleavage reaction for the structure elucidation of a new sildenafil analogue detected as an adulterant in an herbal dietary supplement". Journal of Pharmaceutical and Biomedical Analysis. 44 (4): 887–93. doi:10.1016/j.jpba.2007.04.011. PMID 17532168.


Esas drogas no deben ser usadas sin supervisión médica, no sólo por los riesgos de los efectos adversos, sino también porque sin una completa evaluación pueden resultar ineficaces. Si el paciente presenta, por ejemplo, deficiencia de la testosterona, el uso exclusivo de Viagra no resolverá su problema. Si el problema es de orden vascular, el aumento de óxido nítrico no siempre resultará.
La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE. Tradicionalmente los urólogos, quienes se especializan en problemas de las vías urinarias, han tratado la DE; sin embargo, los urólogos sólo son responsables del 25 por ciento de las menciones de sildenafilo en 1999.
Además del estrés cotidiano, la ansiedad por el acto sexual también es una causa común de la impotencia. La obligación que la sociedad impone al hombre de siempre tener que estar listo para satisfacer a la mujer, transformando una falla en algo vergonzoso, acaba por crear demasiada presión en algunas personas. La ansiedad en relación al rendimiento acaba creciendo si el hombre ya experimentó dificultades anteriormente. En algunos casos, la preocupación en tener y mantener la erección acaba por tornarse el principal foco, haciendo que el acto sexual en sí quede en segundo plano. Este nerviosismo se transforma en una «bola de nieve», causando nuevos episodios de impotencia, que a su vez conllevan mayor ansiedad.

Puede ocurrir repentina o gradualmente. Algunos hombres pierden lentamente la firmeza de las erecciones o la duración de las mismas. En otros hombres, especialmente cuando se debe en gran parte a factores psicológicos, el problema puede ocurrir de manera imprevisible y puede mejorar en cualquier momento. A pesar de las dificultades con las erecciones, pueden seguir teniendo orgasmos normales y eyaculaciones sin una erección completa.

Los cálculos varían desde 20 hasta 30 millones de casos, según la definición que se utilice. De acuerdo con la encuesta de Atención Médica Ambulatoria Nacional (NAMCS, según sus siglas en inglés), por cada 1.000 hombres en Estados Unidos, hubo un total de 7,7 visitas al consultorio médico por DE en 1985. En 1999, la frecuencia casi se había triplicado a 22,3. El aumento se produjo de modo gradual, presuntamente a medida que se pusieron a disposición más ampliamente tratamientos tales como los dispositivos de vacío y los medicamentos inyectables y comenzó a aceptarse la discusión de la disfunción eréctil. Es posible que el avance más publicitado haya sido la introducción del medicamento oral citrato de sildenafil (Viagra) en marzo de 1998. Los datos de NAMCS acerca de medicamentos nuevos muestran un cálculo de 2.6 millones de menciones de Viagra en visitas al consultorio médico en 1999, y un tercio de esas menciones tuvieron lugar durante visitas para un diagnóstico no relacionado con DE.
Puede que esta razón te haya dejado un poco descolocado, así que explicaremos a continuación a que nos referimos con esto. Cuando sufres uno o más episodios de impotencia y se empieza a pensar en este tema, se puede llegar a tener convencimiento que se padece disfunción eréctil, y entonces seas incapaz de lograr la erección. Intenta evitar que esto te suceda.
Los hábitos de vida poco saludables como el tabaco, el alcohol, el sedentarismo o la presencia de obesidad o diabetes son factores determinantes de la aparición de alteraciones en la erección del varón. De hecho, diversos estudios muestran que la disfunción eréctil afecta a uno de cada cuatro fumadores y a más del 20% de los hombres con exceso de peso.

La impotencia es la inhabilidad del pene de obtener una erección lo suficientemente firme para poder penetrar la vagina. Esto puede ser dividido en partes como tener una erección al principio, y después pérdida de la erección antes de producir la eyaculación. La frecuencia de la erección es muy variada y depende de la edad. Un hombre de 18 años puede tener hasta 20 erecciones en una noche, pero uno de 80 años puede tener una cada 6 meses. De modo que la frecuencia no necesariamente indica un problema de impotencia.
La salud sexual es actualmente un importante factor en la calidad de vida de las personas. La impotencia sexual, a pesar de no ser un problema de salud que acarree riesgos de vida, puede traer consecuencias indeseables en la vida personal del paciente, influyendo en sus relaciones y en su autoestima, pudiendo, incluso, llevar al paciente a la depresión.
Cualquier enfermedad crónica puede aumentar los riesgos de impotencia sexual y, para empeorar el cuadro, muchos de los medicamentos usados en el tratamiento de estas enfermedades también contribuyen a la disfunción eréctil. Se estima que hasta ¼ de los casos de impotencia son causados por estas drogas. Antidepresivos y medicamentos para hipertensión (todos los tipos) son los principales «villanos».
Muchos especialistas opinan que una de las medidas preventivas más efectivas consiste en hacer el amor frecuentemente con una pareja afín, buscando el placer. Aunque no tiene que ser necesariamente con una pareja estable, recomendación que sí es necesaria para reducir las probabilidades de contagio de una infección de transmisión sexual, pero no un requisito absoluto para el buen desempeño en el coito.

Trabajos recientes han demostrado que las ondas de choque producen un importante aumento del porcentaje de fibras de musculo liso. Esto es fundamental, ya que el incremento de estas fibras favorece la dilatación arterial (mayor llegada de sangre) y la relajación de los sinusoides (mayor almacenamiento). Ambos mecanismos son fundamentales para conseguir una buena rigidez.


There are no formal tests to diagnose erectile dysfunction. Some blood tests are generally done to exclude underlying disease, such as hypogonadism and prolactinoma. Impotence is also related to generally poor physical health, poor dietary habits, obesity, and most specifically cardiovascular disease such as coronary artery disease and peripheral vascular disease. Therefore, a thorough physical examination is helpful, in particular the simple search for a previously undetected groin hernia since it can affect sexual functions in men and is easily curable.[11]
Afrodisíacos y tratamientos alternativos. Los afrodisíacos son sustancias que supuestamente aumentan el impulso, el deseo y el desempeño sexual. La leyenda ha atribuido cualidades afrodisíacas a alimentos como los chiles, el chocolate, el regaliz, la manteca, las anchoas, las ostras y las vieiras. El "Spanish fly" o cantáridas, hecho de escarabajos secos, es el afrodisíaco más "famoso" y es particularmente inútil y nocivo.

En el Instituto de Urología y Medicina Sexual (Zaragoza) somos especialistas en el estudio y tratamiento integral del varón. Ofrecemos una atención personalizada con la máxima confidencialidad. El Dr. Rodríguez-Vela ha diagnosticado y tratado a miles de varones con disfunción eréctil desde hace más de 25 años y ofrece una consulta personalizada y confidencial.

It is normal for a man to have five to six erections during sleep, especially during rapid eye movement (REM). Their absence may indicate a problem with nerve function or blood supply in the penis. There are two methods for measuring changes in penile rigidity and circumference during nocturnal erection: snap gauge and strain gauge. A significant proportion of men who have no sexual dysfunction nonetheless do not have regular nocturnal erections.
Disponemos en nuestra consulta de un equipo de ecografía y doppler que nos permite realizar un detallado estudio vascular del pene (eco-doppler dinámico). Con esta técnica podemos valorar el factor arterial (sangre que entra) y el factor veno-oclusivo (sangre que se escapa). Este estudio eco-doppler es fundamental para distinguir entre causa psicógena y orgánica.
Cabe recordar que la hipertensión mata a 7,5 millones de personas anualmente, según datos de la OMS. Un paciente con HTA aumenta el riesgo de sufrir enfermedad en las arterias coronarias, atereosclerosis, angina, infarto, problemas cerebrovasculares, ictus, derrames cerebrales y, en especial a partir de los 70 u 80 años de edad, fibrilación auricular (FA).
Miedo de actuación y actitud del espectador: sea la causa de la disfunción eréctil orgánica o psicógena, siempre se establece lo que se denomina ansiedad de rendimiento y anticipación al fracaso. El hombre permanece demasiado atento a la respuesta eréctil, se autoobserva, no centrándose en las sensaciones eróticas agradables que influyen positivamente en la consecución de la erección. Esta situación, contrariamente a lo esperado, conduce a sucesivos fracasos erectivos. De esta forma se entra en una espiral fallo-miedo-fallo que suele ser difícil de superar por uno mismo. En estos casos, la ayuda temprana de un profesional puede ser determinante.
Este mecanismo es el mismo que produce la enfermedad coronaria, ya que las arterias también son las encargadas de aportar la sangre al músculo cardiaco o miocardio. De hecho, los factores de riesgo de la impotencia son los mismos que de la enfermedad coronaria, es decir, hipercolesterolemia (alto nivel de colesterol en sangre), la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, etc.
Con menos frecuencia se da en enfermedades del cerebro, como Parkinson, Alzheimer, trombosis y embolias cerebrales. También las alteraciones de la médula espinal, como la hernia de disco, fracturas de columna vertebral con daño medular. Las personas que han sido tratadas quirúrgicamente por cáncer de próstata, colon o recto, también pueden padecer disfunción eréctil.
Pero todos ellos vuelven a tener algo en común, el control de un especialista y su actual vida saludable: toman fármacos antihipertensivos que no afectan a su erecciones, potencian su vigor con ondas de choque, se alimentan bien y con poca sal, hacen deporte, beben lo justo y necesario para celebrar la alegría de vivir y, más o menos, han dejado de fumar o están en el camino acertado para conseguirlo.
×