El avanafilo: Cuyo nombre comercial es Spedra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Debe tomarse 30 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto puede durar hasta 6 horas. Al igual que los dos anteriores fármacos, su eficacia también se puede ver afectada por la ingesta de comidas ricas en grasas. Respecto a los efectos secundarios, son similares al resto de inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (IPDE-5).
En ocasiones, el concepto de impotencia se asocia a la idea de incapacidad o ineptitud. Un tenista puede mostrar su impotencia al ser derrotado con claridad por un rival. En este caso, la impotencia además puede vincularse a la frustración. El tenista que perdió reflejará su impotencia en una cierta postura corporal, en sus gestos o hasta en declaraciones que realiza durante o después del partido.
La probabilidad de disfunción eréctil aumenta después de una prostatectomía radical. Se calcula que entre un 24% y un 68% de los varones sometidos a este tipo de procedimiento quirúrgico desarrolla disfunción eréctil. Este porcentaje varía en función del tipo de técnica quirúrgica utilizada. Por ello, si ha observado algún cambio significativo en su capacidad para alcanzar o mantener una erección después de someterse a una prostatectomía radical o a una resección transuretral de próstata, su situación es bastante habitual.

El avanafilo: Cuyo nombre comercial es Spedra, actúa aumentando el flujo sanguíneo en el pene siempre en presencia de estimulación sexual. Debe tomarse 30 minutos antes de comenzar la relación sexual y su efecto puede durar hasta 6 horas. Al igual que los dos anteriores fármacos, su eficacia también se puede ver afectada por la ingesta de comidas ricas en grasas. Respecto a los efectos secundarios, son similares al resto de inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (IPDE-5).


En ocasiones, el concepto de impotencia se asocia a la idea de incapacidad o ineptitud. Un tenista puede mostrar su impotencia al ser derrotado con claridad por un rival. En este caso, la impotencia además puede vincularse a la frustración. El tenista que perdió reflejará su impotencia en una cierta postura corporal, en sus gestos o hasta en declaraciones que realiza durante o después del partido.
La impotencia masculina o disfunción eréctil es la incapacidad del varón para lograr y mantener una erección del pene el tiempo suficiente para mantener una relación sexual satisfactoria. Su frecuencia entre la población masculina es mayor de la que se declara debido al pudor social y, según los especialistas, el 50% de los hombres la presentan de manera transitoria en algún momento de su vida y, a partir de los 80 años, su incidencia se acerca al 75% de los varones. Los datos manejados por la Asociación Española de Urología reflejan que más de dos millones de españoles entre los 25 y los 70 años tienen problemas de erección. Además, como el 66% de los afectados nunca ha ido al médico y el 80% tampoco ha tomado fármacos para solucionar el problema, se ha puesto en marcha una campaña a nivel nacional con la que se pretende desdramatizar y concienciar a los varones sobre un trastorno que desemboca en pérdida de autoestima y el deterioro en la comunicación de la pareja. La eyaculación precoz y la infertilidad masculina no están relacionadas con la impotencia. Mientras en el primer caso se llega rápidamente al orgasmo sin satisfacer a la pareja, en el segundo, un hombre que no sea fértil puede mantener relaciones sexuales normales con una mujer pero no podrá tener descendencia debido a la cantidad y calidad de sus espermatozoides. Por tanto, aunque la persona no mantenga una erección duradera, puede producir espermatozoides y fertilizar a una mujer. Factores de riesgo Los médicos hablan de impotencia primaria cuando el afectado no ha tenido nunca una erección suficiente como para mantener una relación sexual, algo que es poco común. En la mayor parte de los casos existe impotencia secundaria, es decir, cuando el varón pierde su función eréctil después de un periodo de actividad normal. Para que exista una erección es necesario un funcionamiento adecuado del cerebro, del sistema nervioso y de la glándula pituitaria o hipófisis, así como la producción normal de testosterona y un flujo sanguíneo adecuado al pene. También parecen influir los cambios hormonales asociados con la edad, aunque nadie es demasiado mayor para consultar al médico si tiene problemas. Las causas orgánicas están detrás del 70% de los casos de disfunción eréctil, mientras en el 30% restante se deben a problemas psicológicos como trastornos de ansiedad, depresión, pérdida de confianza y estrés. Las actuales técnicas de diagnóstico permiten encontrar patologías orgánicas causantes de la impotencia, que antes no se evaluaban, entre las que destacan las lesiones cerebrales (Alzheimer, Parkinson), medulares (esclerosis múltiple), cardíacas, arteriales y venosas, infecciones, diabetes mellitus, hipertensión, hipercolesterolemia, abuso de alcohol y tabaco, consumo de drogas, intervenciones quirúrgicas o trastornos endocrinos (tiroides, escasez de testosterona). En ocasiones, algunas clases de fármacos están detrás de la impotencia y sólo con suprimirlos (previa consulta con el médico) es suficiente para resolver el problema. Los ansiolíticos, neurolépticos, diuréticos, antihipertensivos y antidepresivos pueden influir negativamente en la respuesta sexual.
Otras causas posibles son el tabaquismo y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y el consumo excesivo de la marihuana, que afectan el flujo sanguíneo en las venas y en las arterias, y anormalidades en las hormonas, como, por ejemplo, una cantidad insuficiente de testosterona. El incremento de prolactina que pueden producir algunos fármacos, como los ansiolíticos y antipsicóticos (risperidona, olanzapina, haloperidol), puede provocar también disfunción eréctil. Las causas hormonales suelen afectar también la libido.[cita requerida]
Puede que esta razón te haya dejado un poco descolocado, así que explicaremos a continuación a que nos referimos con esto. Cuando sufres uno o más episodios de impotencia y se empieza a pensar en este tema, se puede llegar a tener convencimiento que se padece disfunción eréctil, y entonces seas incapaz de lograr la erección. Intenta evitar que esto te suceda.
Si bien la edad suele ser una de las principales causas de la impotencia, no se considera la única, ya que existen muchos casos de hombres mayores que gozan de una vida sexual activa, gracias a su estilo de vida. Sin embargo, enfermedades como la hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o alcoholismo, e incluso algunas enfermedades psicológicas como la depresión y el estrés, podrían ser algunos factores causantes de impotencia en los hombres.
Hay una causa común en nuestra sociedad actual que es la “inactividad sexual”. Sin que exista ningún trastorno orgánico ni psicógeno, el individuo, por razones diversas, va distanciando progresivamente su actividad sexual, lo que va a afectar a las distintas fases de la respuesta sexual: deseo, excitación, orgasmo y satisfacción, causando frecuentemente anorgasmia femenina o impotencia masculina.
Existen muchos malentendidos en este tema. Como resultado del proceso de envejecimiento, suele haber un periodo refractario mayor -tiempo necesario para una nueva erección después de un orgasmo-. La edad también parece afectar el tiempo necesario para excitarse y para la erección y la eyaculación. Todo esto se consideran cambios completamente normales. Si la DE es más frecuentea medida que avanza la edad se debe principalmente a que es más probable que aparezca alguna (o varias) de las enfermedades que producen DE y que se consuman alguno de los medicamentos que se sabe que alteran la función eréctil.
Los cálculos varían desde 20 hasta 30 millones de casos, según la definición que se utilice. De acuerdo con la encuesta de Atención Médica Ambulatoria Nacional (NAMCS, según sus siglas en inglés), por cada 1.000 hombres en Estados Unidos, hubo un total de 7,7 visitas al consultorio médico por DE en 1985. En 1999, la frecuencia casi se había triplicado a 22,3. El aumento se produjo de modo gradual, presuntamente a medida que se pusieron a disposición más ampliamente tratamientos tales como los dispositivos de vacío y los medicamentos inyectables y comenzó a aceptarse la discusión de la disfunción eréctil. Es posible que el avance más publicitado haya sido la introducción del medicamento oral citrato de sildenafil (Viagra) en marzo de 1998. Los datos de NAMCS acerca de medicamentos nuevos muestran un cálculo de 2.6 millones de menciones de Viagra en visitas al consultorio médico en 1999, y un tercio de esas menciones tuvieron lugar durante visitas para un diagnóstico no relacionado con DE.
La ansiedad, el estrés, el exceso de trabajo o preocupaciones, son causas frecuentes de Disfunción Eréctil. Las situaciones de alerta o estrés hacen que los niveles de ciertas sustancias químicas como la adrenalina, no sean los adecuados para que suceda la vasodilatación de las arterias que irrigan el pene. De este modo, la afluencia de sangre se ve dificultada y se ve impedida la erección. Con frecuencia, suele haber problemas emocionales que pueden afectar tanto a la autoestima como a las relaciones del individuo y pueden perpetuar la disfunción eréctil.
A veces no es posible retirar el medicamento ni sustituirlo por otro, o bien no es suficiente su retirada para que la función eréctil se restablezca. En estos casos la utilización de un tratamiento sintomático para la disfunción eréctil es algo apropiado. No debe retirar la toma de un fármaco prescrito por su médico sin consultárselo, aunque usted sospeche que es el causante de su disfunción eréctil. De la misma manera, el consumo de tabaco, alcohol y drogas de abuso (cocaina, heroína,…) pueden también producir disfunción eréctil.
Hidden risks of erectile dysfunction "treatments" sold online (Riesgos ocultos de los «tratamientos» para la disfunción eréctil que se venden en línea). Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (U.S. Food and Drug Administration). http://www.fda.gov/ForConsumers/ConsumerUpdates/ucm048386.htm. Último acceso: 26 de noviembre de 2016.

Entre las causas psíquicas se encuentran el miedo a fallar, la ansiedad, el estrés, la tensión y el nerviosismo. Todas ellas influyen de manera negativa puesto que estimulan la producción de adrenalina por parte del sistema nervioso, que afecta al ritmo cardíaco y disminuye el grosor de las arterias. Como consecuencia de la vasoconstricción que se produce, la circulación de la sangre al pene llega defectuosa. Además, existen casos de causas mixtas donde pueden coexistir las orgánicas y psíquicas.
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