Cuando existe un estímulo sexual, el cerebro del hombre envía información (neurotransmisores) a través de la médula espinal hasta los nervios. Los neurotransmisores alcanzan la musculatura lisa de las paredes de los espacios sinusoidales en los cuerpos cavernosos del pene y éstos, al liberarse, producen la relajación del músculo que se expande dejando entrar sangre en el pene. La expansión produce a su vez la compresión de las venas reteniendo la sangre en el interior de los cuerpos cavernosos lo que produce el aumento de longitud y grosor del pene que se conoce como erección.

Hable con su doctor sobre la posibilidad de consultar con un consejero si problemas psicológicos o emocionales están contribuyendo a su disfunción eréctil. Un consejero le puede enseñar a reducir su ansiedad o estrés relacionado con el sexo. Su consejero le podría sugerir que lleve a su pareja a las sesiones para que aprenda de qué forma puede apoyarlo. A medida que trabaje para aliviar su ansiedad o estrés, un doctor puede enfocarse en tratar las causas físicas de la DE.
La erección del pene ocurre cuando el cuerpo cavernoso, dos estructuras esponjosas en forma de cilindros paralelos dentro del pene, queda lleno de sangre. El pene se hincha de tal modo que comprime sus venas impidiendo que la sangre retorne hacia el resto del organismo. El cuerpo cavernoso queda, así, lleno de sangre, manteniendo la erección hasta el final del estímulo sexual. Cuando hay un orgasmo o cuando el estímulo para la erección acaba, el cuerpo cavernoso se vacía, el pene vuelve a quedar flácido.
La mayoría de los varones experimenta ocasionalmente alguna dificultad para conseguir la erección. Estamos ante una enfermedad bastante frecuente que afecta a más de 100 millones de hombres en todo el mundo y a más de 2 millones en España, aunque se estima que sólo el 10% de ellos consulta alguna vez al médico acerca de su trastorno. Las causas de que este porcentaje sea tan bajo se deben a la confusa vinculación que se hace de la disfunción eréctil con la edad, a la idea de que no existe un tratamiento eficaz ni cómodo, al miedo a perder la masculinidad y al malestar de tratar este tema con desconocidos.
Las causas más comunes de DE son los problemas médicos que afectan los vasos sanguíneos y la circulación de la sangre al pene. Estos incluyen el endurecimiento de las arterias (ateroesclerosis) asociado con la diabetes, obesidad, el uso de tabaco, la presión arterial alta y el colesterol elevado. Por eso, la DE puede ser indicio de enfermedad cardíaca u otros problemas serios de salud.
Puede ocurrir repentina o gradualmente. Algunos hombres pierden lentamente la firmeza de las erecciones o la duración de las mismas. En otros hombres, especialmente cuando se debe en gran parte a factores psicológicos, el problema puede ocurrir de manera imprevisible y puede mejorar en cualquier momento. A pesar de las dificultades con las erecciones, pueden seguir teniendo orgasmos normales y eyaculaciones sin una erección completa.
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La hipertensión arterial es un problema frecuente que afecta aproximadamente al 20-40% de la población. Hasta un 25-30% de los varones que padecen hipertensión, manifiestan trastornos en la respuesta sexual, siendo el problema más frecuente la disfunción eréctil. Un buen control de la tensión arterial disminuye la probabilidad de aparición de disfunción eréctil.
Menos del 10 por ciento de los hombres que sufren DE buscan ayuda médica. Al enfrentarse con la DE, es frecuente que se desmoralicen, que se depriman o que busquen tratamientos milagrosos. Existen innumerables remedios populares que se deben considerar con toda cautela y escepticismo. Actualmente existen muchos tratamientos eficaces y muy seguros, aunque en ningún caso mágicos.
Los hábitos de vida poco saludables como el tabaco, el alcohol, el sedentarismo o la presencia de obesidad o diabetes son factores determinantes de la aparición de alteraciones en la erección del varón. De hecho, diversos estudios muestran que la disfunción eréctil afecta a uno de cada cuatro fumadores y a más del 20% de los hombres con exceso de peso.
A veces no es posible retirar el medicamento ni sustituirlo por otro, o bien no es suficiente su retirada para que la función eréctil se restablezca. En estos casos la utilización de un tratamiento sintomático para la disfunción eréctil es algo apropiado. No debe retirar la toma de un fármaco prescrito por su médico sin consultárselo, aunque usted sospeche que es el causante de su disfunción eréctil. De la misma manera, el consumo de tabaco, alcohol y drogas de abuso (cocaina, heroína,…) pueden también producir disfunción eréctil.
La impotencia generandi (también citada simplemente como esterilidad), en cambio, se caracteriza por dejar a quien la padece sin la posibilidad de tener hijos aún cuando la penetración se concreta sin mayores inconvenientes. Esto puede deberse a un mal funcionamiento de los órganos sexuales o a la producción defectuosa de gametos (óvulos o espermatozoides, según el género).
La probabilidad de disfunción eréctil aumenta después de una prostatectomía radical. Se calcula que entre un 24% y un 68% de los varones sometidos a este tipo de procedimiento quirúrgico desarrolla disfunción eréctil. Este porcentaje varía en función del tipo de técnica quirúrgica utilizada. Por ello, si ha observado algún cambio significativo en su capacidad para alcanzar o mantener una erección después de someterse a una prostatectomía radical o a una resección transuretral de próstata, su situación es bastante habitual.

“La hipertensión arterial, o aumento de la presión sanguínea, ocurre porque se estrechan las pequeñas arterias del sistema cardiovascular y la sangre debe ejercer una presión mucho mayor para poder circular, provocando cambios en las estructuras y funciones de los vasos sanguíneos; deteriorándolos poco a poco hasta su destrucción”, dice el andrólogo.
Los inhibidores de la PDE5 son actualmente la primera elección en el tratamiento de la disfunción eréctil y presentan una tasa de eficacia arriba del 70%. Cuando no hay respuesta o cuando el paciente no puede tomar estas drogas, existen otras opciones para el tratamiento de la impotencia; entre ellas podemos citar la administración de drogas con inyección intrapeniana o intrauretral. Existen también algunos aparatos que actúan creando vacío, favoreciendo la circulación de la sangre hacia el pene.

Este artículo sobre la impotencia o disfunción eréctil actualizado en mayo de 2018 por el Dr. Luis Rodríguez-Vela, Director del Instituto de Urología y Medicina Sexual y Profesor de Urología de la Universidad de Zaragoza. En 1992 realizó un Fellow (máster) en Boston University (USA) y tuvo ocasión de formarse en todos los aspectos de la sexualidad e infertilidad masculina. Desde entonces ha visitado, diagnosticado y tratado a miles de varones con disfunción eréctil.
Usted puede notar que el uso del dispositivo de vacío requiere algo de práctica o ajuste. El uso del dispositivo puede hacer que el pene se sienta frío o con hormigueo y tenga un color púrpura o morado. También podría producirse un morado en el pene. Sin embargo, por lo general los morados no duelen y desaparecen en pocos días. Los dispositivos de vacío pueden debilitar la eyaculación pero, en la mayoría de los casos, los dispositivos no afectan el placer del clímax o del orgasmo.

En vez de inyectarse una medicina, algunos hombres se insertan un supositorio de alprostadil en la uretra. Un supositorio es una medicina sólida que se disuelve en el cuerpo después de haber sido insertada. Un profesional de la salud le prescribirá un aplicador prellenado para insertar el supositorio una pulgada adentro de la uretra. La erección comenzará entre 8 y 10 minutos y podría durar de 30 a 60 minutos.

Causes of impotence are many and include heart disease, high cholesterol, high blood pressure, obesity, metabolic syndrome, Parkinson's disease, Peyronie's disease, substance abuse, sleep disorders, BPH treatments, relationship problems, blood vessel diseases (such as peripheral vascular disease and others), systemic disease, hormonal imbalance, and medications (such as blood pressure and heart medications).
La impotencia generandi (también citada simplemente como esterilidad), en cambio, se caracteriza por dejar a quien la padece sin la posibilidad de tener hijos aún cuando la penetración se concreta sin mayores inconvenientes. Esto puede deberse a un mal funcionamiento de los órganos sexuales o a la producción defectuosa de gametos (óvulos o espermatozoides, según el género).
Pero se están dando grandes avances en el tratamiento de los trastornos de la erección. Uno ejemplo son las ondas de choque, que aumentan la capacidad de los vasos sanguíneos facilitando la llegada de riego al tejido responsable de la erección. Soluciones alternativas que están recibiendo una buena acogida, como el innovador fármaco vasodilatador en forma de gel, también abordado durante el congreso.
Los estudios demuestran que la probabilidad de que se produzca algún grado de disfunción eréctil en el hombre deprimido, oscila entre el 60% y el 90%, dependiendo de la gravedad de la depresión. Aunque superar la depresión puede ser una tarea lenta y difícil, la recuperación no tiene por qué verse complicada por los problemas de erección. Por este motivo, es fundamental que ambos componentes de la pareja estén bien informados sobre la disfunción eréctil, de forma que puedan tratarla si llega a producirse.
La colocación de una prótesis requiere una intervención quirúrgica para colocar unos dispositivos en el pene y en el escroto. Los dispositivos de la prótesis quedan en el interior del organismo y cuando el paciente lo desea activa la prótesis consiguiendo una excelente erección. Cuando finaliza la relación sexual, la prótesis puede desactivarse y volver al estado de flacidez.
Dispositivos de aspiración (bombas de vacío). Colocación del pene en un cilindro plástico hermético, donde se crea a continuación un vacío, lo cual causa que la sangre fluya hacía el pene. Después se asegura una banda alrededor de la base del pene para retener la erección, y el cilindro se retira. La falta de espontaneidad de este método es el inconveniente principal.

Las situaciones que más frecuentemente producen DE son: enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, como la diabetes, la hipertensión (tensión arterial alta), el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas. Situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) causan DE entre los efectos secundarios no deseados. Depresión nerviosa.
La erección del miembro reproductor masculino es provocada por un serie de interacciones donde interviene el sistema vascular, neurológico e incluso el psicológico. A nivel biológico, una erección se da cuando el cuerpo cavernoso del que está constituido el miembro, se llena de tanta sangre que los vasos sanguíneos que lo recubren hacen que este se hinche, provocando de esa manera la erección.
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