Si bien la edad suele ser una de las principales causas de la impotencia, no se considera la única, ya que existen muchos casos de hombres mayores que gozan de una vida sexual activa, gracias a su estilo de vida. Sin embargo, enfermedades como la hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o alcoholismo, e incluso algunas enfermedades psicológicas como la depresión y el estrés, podrían ser algunos factores causantes de impotencia en los hombres.
Cuando no hay estimulación sexual, el flujo de sangre dentro del pene es muy bajo, lo que lo mantiene en estado flácido o no erecto. Cuando un hombre se estimula sexualmente, las arterias del pene se relajan y dilatan, y el flujo sanguíneo hacia el pene aumenta mucho. A medida que el pene se expande, sus venas -que tendrían que devolver la sangre del pene hacia la circulación de retorno- se comprimen, y la sangre no puede salir. Con más flujo sanguíneo entrando y muy poco saliendo, el pene aumenta de tamaño y de consistencia, dando lugar a la erección.
Disponemos en nuestra consulta de un equipo de ecografía y doppler que nos permite realizar un detallado estudio vascular del pene (eco-doppler dinámico). Con esta técnica podemos valorar el factor arterial (sangre que entra) y el factor veno-oclusivo (sangre que se escapa). Este estudio eco-doppler es fundamental para distinguir entre causa psicógena y orgánica.
Causas psicológicas. Una de las razones más frecuentes de la disfunción son los problemas psicológicos, desde la depresión hasta el estrés. Por ejemplo, en este último caso, cuando tienes un estado de tensión aumentan los niveles de cortisol en la sangre. El incremento de esta hormona hace que tu cuerpo esté preparado para superar una situación de tensión, sin embargo, al mismo tiempo provoca que no se pueda conseguir la erección.
Los cálculos varían desde 20 hasta 30 millones de casos, según la definición que se utilice. De acuerdo con la encuesta de Atención Médica Ambulatoria Nacional (NAMCS, según sus siglas en inglés), por cada 1.000 hombres en Estados Unidos, hubo un total de 7,7 visitas al consultorio médico por DE en 1985. En 1999, la frecuencia casi se había triplicado a 22,3. El aumento se produjo de modo gradual, presuntamente a medida que se pusieron a disposición más ampliamente tratamientos tales como los dispositivos de vacío y los medicamentos inyectables y comenzó a aceptarse la discusión de la disfunción eréctil. Es posible que el avance más publicitado haya sido la introducción del medicamento oral citrato de sildenafil (Viagra) en marzo de 1998. Los datos de NAMCS acerca de medicamentos nuevos muestran un cálculo de 2.6 millones de menciones de Viagra en visitas al consultorio médico en 1999, y un tercio de esas menciones tuvieron lugar durante visitas para un diagnóstico no relacionado con DE.
La ansiedad, el estrés o la depresión son algunas de las situaciones mentales que pueden dar lugar a que un hombre sufra esta mencionada impotencia. Pero no sólo aquellas también los profesionales establecen como posible origen de la misma la falta de ejercicio físico, el sufrir insomnio, el encontrarse en un momento de fracaso laboral o la fatiga.

Si bien la edad suele ser una de las principales causas de la impotencia, no se considera la única, ya que existen muchos casos de hombres mayores que gozan de una vida sexual activa, gracias a su estilo de vida. Sin embargo, enfermedades como la hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o alcoholismo, e incluso algunas enfermedades psicológicas como la depresión y el estrés, podrían ser algunos factores causantes de impotencia en los hombres.
La erección se define como un mecanismo vascular y nervioso en el que intervienen factores hormonales. Los encargados de la erección son los cuerpos cavernosos del pene que son los responsables de llevar la sangre al mismo. Las causas que van a provocar problemas para que la erección tenga lugar se dividen en orgánicas, lo que sucede en el 90% de los casos, y psíquicas o nerviosas, en el restante 10%.
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